En 1943, la iglesia barroca de San Juan de Paricutín (Michoacán), junto al pueblo del mismo nombre, fue consumida por la lava de un volcán. Sin embargo, el magma se detuvo justo frente al altar. Desde entonces, el Cristo que preside el templo es doblemente alabado, gracias a aquel milagro. Las metáforas resultantes son notables.
En 2004, visité el Paricutin, y me encontré con Lázaro, que hacía de guía turístico. Sus palabras son todo un espejo de las contradicciones que deben enfrentar muchos de los pueblos indígenas mexicanos. Para ver el video:

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El volcán no era sagrado... nació en medio de una parcela. De hecho, el volcán Paricutín es el más joven registrado en la historia de México.
Edgar
2007-04-02 - 19:48:29 GMT 1