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He aquí una de las tesis del fracaso hispánico frente a la potencia estadounidense: se debe al hecho de "llevar a los indios" dentro de la nación.

La decadencia de Hispanoamérica, según los ilustrados, se debía a la religión y a la gran presencia de indígenas. Será la propia Ilustración española y criolla quienes más daño harán a los grupos indígenas. Las posturas racionales y centralistas ilustradas (y más tarde tras la independencia del país) prohibirán el uso de lenguas distintas a la española, lo que nunca había ocurrido bajo el reinado de los Austrias. Por otro lado, la "razonable" protección de la corona al derecho adquirido de tierras será ninguneado por la nueva clase política mexicana.

Más tarde, José Vasconcelos también tratará la cuestión. Por un lado, Vasconcelos se apena de que no se hubiera acabado con el indio, por el otro, alega su presencia para subrayar la bondad del sistema mexicano.Qué barroco!

“Reconozcamos que fue una desgracia no haber procedido con la cohesión que demostraron los del Norte; la raza prodigiosa, a la que solemos llenar de improperios, sólo porque nos ha ganado cada partida de la lucha secular. Ella triunfa porque aúna sus capacidades prácticas con la visión clara de un gran destino. Conserva presente la intuición de una misión histórica definida, en tanto que nosotros nos perdemos en el laberinto de quimeras verbales. Parece que Dios mismo conduce los pasos del sajonismo, en tanto que nosotros nos matamos por el dogma o nos proclamamos ateos. ¡Cómo deben de reir de nuestros desplantes y vanidades latinas estos fuertes constructores de imperios! Ellos no tienen en la mente el lastre ciceroniano de la fraseología, ni en la sangre los instintos contradictorios de la mezcla de razas disímiles; pero cometieron el pecado de destruir esas razas, en tanto que nosotros las asimilamos, y esto nos da derechos nuevos y esperanzas de una misión sin precedente en la historia”.

José Vasconcelos, La raza cósmica, Porrúa, México, 2003 (1925), 13-14

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