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La monarquía española y el arte

siroco — 2008-11-16 GTM 1 @ 13:18 Tags:

La política española de las artes se define por un perfil de gestión muy definido: el estado es el propio comisario de las exposiciones que programa. El arte español es el directo resultado del continuado esfuerzo del poder por promoverlo, acogerlo y darle sentido nacional: “limpia, pule y da esplendor”. La monarquía habría sostenido el arte más excelso, habría creado las colecciones y los museos nacionales, habría importado a los mejores artistas de su tiempo. Gracias al estado, el mundo admiraba a los grandes maestros españoles. Si en el siglo XIX, España no había alcanzado la altura artística de otros siglos se debía a que el papel del estado se había cuestionado. Y si durante las dos Repúblicas, muchos de los grandes artistas habían emigrado al extranjero, ello se debía a unas políticas estatales en absoluto acordes con la tradición, siempre garante de la calidad de la producción nacional. Gracias a la política artística instituida en democracia -directamente prestada del Franquismo-, la Monarquía pudo recuperar su emblemática posición de "vehículo" entre lo "nacional" y el esplendor.

He aquí un fragmento de la presentación del Príncipe Felipe de Borbón de un documental dedicado a Velázquez y filmado en el Museo del Prado, y dirigido por Pilar Miró en 1990.

La Contrarreforma y la imagen

siroco — 2008-11-16 GTM 1 @ 13:06 Tags:

Una monja colombiana de un convento de Osuna (Sevilla) cuenta el uso de las imágenes como vehículos de percepción, oración y narratividad.

¿Estaré soñando?

siroco — 2008-10-17 GTM 1 @ 07:42

El mejor golfista del mundo es negro
Es muy probable que el próximo presidente de los USA sea afroasiático
La economía norteamericana es ahora socialista
China presta dinero a Occidente
España gana la Copa de Europa
Franco es procesado por la justicia...
¿Estaré soñando?

imagen-3.png

Ver documento judicial que justifica la apertura del proceso al Franquismo

La cultura como hipocresía

siroco — 2008-10-09 GTM 1 @ 09:12

El President de la Generalitat de Catalunya se va a México a "ensalzar la producción cultural catalana", en el marco de una estrategia de promoción internacional a golpe de talonario, como ya hizo hace unos años en la Feria del Libro de Guadalajara o más recientemente en la Feria del Libro de Frankfurt.

Paralelamente, se está desmantelando toda la estructura artística de Catalunya, dejando a los creadores a la mera intemperie, como en el caso de la clausura del Centre d'Art Santa Mònica de Barcelona; el último centro de arte de la ciudad con vinculaciones directas con el tejido local.

De nuevo, el empleo grandilocuente de la cultura usado en contra de los propios creadores culturales.

Para más información sobre el caso Santa Mònica, entrar aquí (Cultura de Base)

la cultura como ideología

siroco — 2008-10-07 GTM 1 @ 16:35

De nuevo atacan con la "cultura", un término mitificado hasta la extenuación, pero de gran operatividad simbólica. El acento no se pone sobre la ciencia, la democracia o la justicia social, sino sobre la cultura, porque es desde ésta de dónde parten las esencias.

Si la cultura es el eje central de la marca hispana (una especial forma de ser que se manifestaría concreta y espontáneamente), al vincularla a la historia de las sociedades que la protagonizan, ¿cómo comprender esa misma idea de cultura (atractiva) cuando la historia muestra tal fracaso social y político? ¿no es perversa la disociación entre cultura y sociedad?

Ver "Una nación cultural única" (El País, 7 oct 08)

las que no están en la foto con Villa y Zapata

siroco — 2008-10-05 GTM 1 @ 20:03

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Tomada por Jerónimo Hernández, 1912. Ver historia de la imagen

Villa y Zapata en el salón presidencial

siroco — 2008-10-04 GTM 1 @ 12:43

villa-and-zapata-in-presidential-palace-01.jpg

Hay muchas fotos en la historia de México (y del mundo) que pueden resumir de manera precisa el presente y la memoria, pero pocas son capaces de transmitir tan directamente el caldo de cultivo que las hace posibles.

La fotografía de Agustín Victor Casasola, tomada el 6 de diciembre de 1914, recoge el momento en que Pancho Villa, Emiliano Zapata y otros revolucionarios posan para la cámara en el salón presidencial de la República. Villa está sentado en la silla que había sido símbolo del poder de Porfirio Diaz. Momentos antes, ambos había insistido cordialmente en que fuera el otro quien tomara asiento. Finalmente, el tesón de Zapata consiguió que Villa tomara posesión del mismo.

La imagen está tan profusamente llena de detalles, de matices que es un auténtico friso de la Revolución. Formalmente, su estructura piramidal, ordenada por hileras en profundidad, enmarcada por las piernas de los personajes y el sombrero de Villa en el primer plano y cerrada (por la derecha) por el enorme cuerpo y rostro de Rodolfo Fierro, nos invita a recorrer la escena con detenimiento.

En primer lugar, tenemos a los líderes. El mestizo Villa, expansivo, extrovertido, siempre dicharachero, es el único personaje que mira hacia su derecha, como comentando algún detalle con sorna. Por su parte, el indio Zapata, introvertido, sobrio, al acecho, con un puro en la mano, mira a algún punto a la izquierda de la cámara, como otros muchos personajes de la escena, como si hubiera entrado alguien de improviso o alguien les estuviera dando indicaciones.

La mezcla racial es total: hay indios de piel casi negra (efecto reforzado por la cualidad tonal de la fotografía), mestizos, y "güeros" (de piel blanca). Hay niños y ancianos. Hay rostros prácticamente aristocráticos, como dos de los caballeros de bigote a la derecha; otros parecen contables, como alguno con corbata en el fondo; otros parecen campesinos curtidos. Hay figuras que podrían ser "gringos", como el soldado con gafas y mirada estrábica a la izquierda, o ingleses, como el tipo contiguo, quien siempre me ha recordado a "Higgins", aquel personaje que salía en la serie estadounidense de TV "Magnum". Hay también otras figuras extrañas como la que se encuentra en el centro de la imagen, que parece un cantante actual de rock, cuyo look es completamente ajeno a la época, como si hubiera sido trasplantado allá mediante photoshop. Hay gente que dice que se trata de una mujer.

La imagen de Fierro es descomunal. Su gesto, ladeando la cabeza hacia el centro de la imagen, sugiere que alguien le estaba indicando que no entraba en cuadro. Rodolfo Fierro era la mano derecha de Villa, su asesino más despiadado, un hombre terrible capaz de los mayores excesos. Es curioso que esté en el borde de la escena, de pie, como un fiel lugarteniente, siempre sospechando. El círculo militar más íntimo de Villa siempre estuvo enmarcado por la violencia de Fierro y la diplomacia de Felipe Angeles, lo que dio pie al escritor Enrique Krauze a la conocida expresión "entre el ángel y el hierro" para definir el carácter del General Villa. Siempre he creido que el personaje con bigote aristocrático del fondo, del que solo se vé la cabeza, detrás del niño, y que mira hacia el techo, es Felipe Angeles, pero no estoy seguro. En todo caso, si así fuera, retrataría simbólicamente lo que representaba para Villa: la necesidad del sentido común del que a veces él mismo estaba tan necesitado. Un sentido común, un "savoir faire", que era mejor tener estratégicamente situado, nunca en un primer plano revolucionario.

Hay sólo 3 personas que sonríen: Villa, Fierro (levemente) y el niño junto al hombre con la cabeza vendada. El resto tienen una cierta expresión sombría, para nada acorde con un momento de gloria victoriosa como se supone el de aquel día. Siempre he considerado que quizás se debe a la presencia de la cámara, al hecho de que, quizás por primera vez, ellos eran los sujetos de la historia y no sus obervadores.

Pero al mismo tiempo, y probablemente esto es lo más importante, esas miradas adustas puede que tengan que ver con una cierta sensación de ansiedad. Tres días antes de la toma de esta imagen, Zapata y Villa se preguntaban... ¿y ahora qué? (Aquí puede leerse la transcripción taquigráfica de la entrevista). La conversación que ambos líderes tuvieron en Xochimilco, y la toma fotográfica, están retratadas de forma sui generis en la película "Viva Zapata" de Elia Kazan en 1952:

Ninguno de los dos tenía en realidad ningún interés en hacerse con el poder del país. Villa deseaba regresar al norte y establecer allá una especie de hacienda-república propia. Por su parte, Zapata siempre había dejado claro que estaba en la Revolución porque quería garantizar el derecho indio sobre los títulos de las tierras de Morelos, nada más. Zapata sólo deseaba volver al sur una vez que la victoria había asegurado ese derecho. Y así fue. Ambos regresaron a sus respectivas tierras, dejando una suerte de vacío de poder que pronto sería ocupado por intereses paulatinamente alejados de los representados por villistas y zapatistas.

Y he ahí quizás la fuerza de esta imagen. Retrata a los personajes de una revolución cuyo objetivo no era el poder en sí mismo, sino la consecución de unos objetivos precisos, de raiz plenamente popular (aunque también caudillistas) y local. Las revoluciones en Rusia, Francia, los USA, Cuba, etc., fueron motivadas por la toma del poder global y la transformación estructural. En México, la revolución fue la simple (y compleja) expresión de historias y memorias locales que se habían quebrantado durante siglos. La perspectiva de una revolución nacional quedaba superada por el compromiso directo con la recuperación de identidades locales que había sido usurpadas históricamente. En la sobriedad de los rostros de esta fabulosa imagen quizás detectamos no la alegría de la victoria, sino la serena y cansada certeza de la libertad de un recluso tras decenas de años de penuria, quien al verse libre, siempre tendrá el recelo como la más auténtica defensa de su dignidad.

Hay que señalar que se hicieron dos instantáneas de aquel momento, pero siempre he considerado que la segunda no tenía la misma fuerza que la primera. Es ya cuestión de gustos. Esta es la otra imagen:

image19.jpg

Recientemente encontré una entrevista a uno de los personajes que aparecen al fondo de la imagen, en el centro, precisamente el de mirada triste con sombrero, quien rememora el momento en que se tomó la foto. Ahí va:

¿Una técnica miópica?

siroco — 2008-09-27 GTM 1 @ 17:01

¿Podríamos definir el siguiente ejercicio de inducción visual como técnica miópica a la luz de una determinada política de las imágenes?

Agradezco la información sobre los trabajos de Derren Brown al psicólogo británico Stuart Nolan.

Un paréntesis del capitalismo

siroco — 2008-09-25 GTM 1 @ 10:07

Cuando los beneficios se privatizan se llama capitalismo; cuando las pérdidas se socializan (se cubren con dinero público), entonces es momento de hacer un paréntesis en el neoliberalismo. Esta es la lectura de los mercados financieros tras el derrumbe de las bolsas. Nada más claro que las declaraciones de los empresarios españoles:

La CEOE reclama "un paréntesis" en el libre mercado para atajar la crisis

El Vaticano y el arte contemporáneo

siroco — 2008-09-24 GTM 1 @ 10:44

El filósofo chileno Sergio Rojas me remite la siguiente entrevista al responsable de cultura vaticano, en la que explica la nueva estrategia eclesiástica respecto al arte contemporáneo:

El Vaticano a la Bienal de Venecia

Entrevista a Gianfranco Ravasi, Ministro de cultura del Vaticano

Publicada en el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung
Por Ute Diehl

Mármol color gris es el que domina en la frugal sala de recepción de Gianfranco Ravasi. Las oficinas del ministro de Cultura del Vaticano se ubican en la monumental Via della Conciliazione, la cual fue mandada a construir por Mussolini para que atravesara el Borgo hacia la Catedral de San Pedro. Aunque por motivos de oficio tiene pocas necesidades, este clérigo sí hecha de menos su bella sala de estudios en la Biblioteca Ambrosiana, justo al lado de la Pinacoteca.

-Apenas llegó al cargo de Ministro de Cultura del Vaticano, sorprendió con una idea poco común. Usted quiere erigir para la Bienal de Venecia de 2009 un pabellón para el Vaticano. ¿Cómo llegó a esta idea?

El arte contemporáneo apenas ha sido considerado por la Iglesia Católica. Más bien se ha concentrado en la arquitectura. Pero en todo caso, la lista de desvaríos arquitectónicos entre las construcciones sacras modernas es bastante larga. Con el arte contemporáneo ni siquiera ha comenzado el debate. Ello por no mencionar a la música seria de carácter moderno, la cual ha sido completamente dejada de lado. Sueño con que la Santa Sede encuentre en Venecia un lugar en el que pueda iniciar, ante el público internacional, un diálogo con el arte contemporáneo.

- Bastante atrevido. Usted podría llegar a estar en medio de un campo de tiro… a los artistas les gusta provocar una y otra vez al clero.

Tengo bastante claro en lo que me estoy metiendo. Es completamente concebible que en el momento en que expongamos, se vea en algún lugar cercano a una Madonna que llore esperma, como hace poco en Bologna, o una escena de la última con jóvenes masturbándose, como ahora en Viena, la cual hay que advertir fue dibujada por un artista de gran calidad, Alfred Hrdlicka. Lo cierto es que hoy en día hay de todo para todos.

- ¿En qué parte de Venecia hará su aparición el Vaticano?

Eso todavía no se ha decidido. Hemos recibido una serie de ofertas, las cuales todavía tengo que analizar. El presidente de la Bienal, Paolo Baratta, está muy interesado en nuestra participación. Mediante un pabellón del Vaticano, la Bienal podría ganar bastante en actividad internacional. Baratta podría albergarnos en alguna parte del recinto de L’Arsenale. La facultad de arquitectura de la Universidad de Venecia nos ha ofrecida algunas de sus instalaciones más grandes que están repartidas por la ciudad. El Patriarcado de Venecia pondría a nuestra disposición una serie de iglesias, las cuales hoy en día sólo se pueden visitar mediante el pago de una entrada. También nos ha inivtado la Fondazione Cini en la Isola Maggiore, fascinante. Personalmente, había pensado en los viejos edificios de cofradías activas que existen en Venecia. Estos están ricamente ornamentados con frescos, y así sería posible la confrontación –que yo prefiero- entre herencia artística y producción contemporánea.

-La denominación de Pabellón del Vaticano llama al engaño, puesto que seguramente no se trata de una presentación nacional de arte proveniente del Estado del Vaticano. ¿Qué es lo que mostrarán? ¿Arte católico o arte que, en un sentido general, trasmita espiritualidad?

Todavía no he trabajado en un proyecto concreto. En ningún caso el aporte del Vaticano debería ser entendido como una “contra” Bienal. Quizás proponga un tema e invite a artistas internacionales para que lo trabajen. El tema podría ser un texto bíblico o un símbolo como “agua” o un tema espiritual muy amplio. Naturalmente debería existir una relación con la cristiandad. La Iglesia es, después de todo, una portadora de cultura y no sólo una asociación caritativa. En ningún caso estableceré una competencia. Esto siempre viene acompañado de cosas terribles. Un artista es apoyado por un Cardenal, el otro por un político. Existe presión de todos lados y al final ya no se sabe que es lo que se está eligiendo. Desde que tuve esta idea de la Bienal, fui inundado de consultas. Los artistas son los que se acercan y siempre son los de la peor especie: estética de la emoción y del sentimiento. Incluso me envían pequeños modelos de esculturas. Quisiera decirles a todos ellos: “¡Por favor, no se presenten!” Seré yo mismo quien salga a buscar.

- Ya en el barroco se produjo un Kitsch religioso. En esa época, el arte debía servir a la Iglesia y tenía que seguir un esquema iconográfico. Y a pesar de todas las limitaciones fue posible la genialidad sin reparos de un Caravaggio. Cuando hoy en día la Iglesia realiza encargos, por lo general sólo se obtienen resultados mediocres. ¿Por qué?

Los artistas piensan demasiado en qué es lo que le agradaría a la Iglesia. Nada bueno puede salir de eso. Una obra débil, sin embargo, habla mucho más de quien realizó el encargo que del artista. Hasta ahora, como obispo, nunca he realizado encargos. Pero en algún deseo hacerlo. Espero que me resulte. El arte contemporáneo debe estar presente en los nuevos espacios de las iglesias. Soy amigo de algunos arquitectos como Mario Botta, y conozco muy bien a Renzo Piano, Tadao Ando y Alvaro Siza. Por lo general, construyen espacios bellos. Pero estos espacios los quieren para ellos. No quieren en absoluto trabajar en conjunto con otros artistas. La instalación del espacio sagrado es algo que se le deja al párroco, quien instala un altar horrible y una figura de la Madonna de pésima calidad. Ni siquiera somos capaces de generar lugares de culto nuevos y convincentes.

-¿Juega el arte un papel en la formación de sacerdotes?

La más Antigua de las universidades papales en Roma, la Gregoriana, integró desde hace muchos años la historia del arte en su programa de estudios. La Universidad Papal Regina Apostolorum ofrece desde hace poco una maestría en Historia del Arte e Historia de la Construcción de Iglesias Contemporánea. Nosotros tenemos que preservar la herencia artística y en algún momento llegaremos al presente.

- La conferencia episcopal italiana acaba de publicar una nueva edición del Lezionario. Este texto de lecturas de varios tomos, que litúrgicamente reemplaza a la Biblia, hasta ahora contenía ilustraciones de miniaturas medievales. Usted fue partidario de una configuración gráfica moderna. Se les encargaron ilustraciones a 30 artistas contemporáneos, el resultado es bastante decepcionante.

Sí, el nuevo Leccionario está gráficamente mal logrado. Se escogieron a artistas que son “cercanos a la Iglesia”, sea lo que esto quiera decir. No hubo coraje para rechazar a ciertos artistas. Entre ellos hay artistas destacados, como Sandro Chia o Mimmo Paladino, pero cuyas contribuciones no tienen inspiración. El leccionario está ordenado por distintos bloques de texto, que atañen a los días festivos del año eclesial. Los distintos capítulos requieren una cierta cerrazón estilística. En ves de ello, tenemos una mezcla de dibujos abstractos, medio abstractos y figurativos. Se renunció a tener esquemas de composición. Realmente, bregué mucho por este nuevo Leccionario. Y esto es lo que resultó de ello: arte decorativo muy anodino. Si uno piensa en la ilustración cristiana y su tremendo significación para la producción artística en general… pero bueno no sigamos hablando más de ello.

- Por suerte, el Leccionario está pensado sólo para el uso al interior de la Iglesia. Sólo el sacerdote lo ve. .

No, no. Este texto debe estar en púlpito y ser visto por los creyentes.

- La liturgia cristiana ya no alienta abiertamente la capacidad de creación artística. ¿Existe también una crisis de la iconografía cristiana?

Tenemos un gran problema con el lenguaje. ¿Qué lenguaje debemos hablar? Hoy en día, las palabras parecen estar todas gastadas o inutilizables. Pero quien no tiene una legua viva, no puede llevar a cabo un diálogo. La Iglesia está muy encerrada en sí misma. Tiene un cierto temor de introducirse en el mundo de la razón. Incluso el lenguaje de los símbolos ha perdido su fuerza. Uno no les puede ordenar algo a los artistas, pero hoy en día veo dos cosas que evitan, las que en el pasado tuvieron gran significación. Ya no se busca la belleza estética. Por el contrario, se quiere lo no estético. Y los artistas descartan, quizás por temor, las preguntas últimas, las preguntas sobre lo divino, la trascendencia. Además, hoy ya no existe sentido de culpa. Sin el sentido de la culpa no sería pensable la obra completa de Dostoievski. Las grandes religiones tienen esa tarea. Tienen que recordarles a los hombres los asuntos metafísicos. El arte nunca dejó de acoger los grandes temas. Pero quizás sea más bien la Iglesia la que ha perdido el contacto con la creatividad. Por ejemplo, en los años ’60, la Iglesia podría haber adquirido la “Crucifixión” de Joseph Beuys. Eso habría sido una gran señal. Dos botellas vacías, que algunas tuvieron sangre, un poco de alambre y madera. Ese grupo de la crucifixión pertenece a un espacio sagrado, no a un museo. Además, existe una larga lista de exposiciones, con títulos como “Ver a Dios”, “Choosing my Religión”, “Asunto de fe” o “God & Goods”, que han mostrado que la religión está presente en una sociedad secularizada.

-¿Por qué la Iglesia no compra arte?

No quiero demonizar al mercado. En el pasado, grandes príncipes de la Iglesia hacían tratos con el arte. Es completamente posible que en lo futuro exista arte cristiano contemporáneo que tenga un mercado. El problema está en que nadie se atreve a hablar sobre estos asuntos. Pero uno sabe cuánto cuestan las nuevas construcciones de iglesias. Muchas las conferencias episcopales realizan encargos sin entregar medidas precisas. Uno podría ahorrar en costos de construcción e invertir más en arte contemporáneo.

- ¿Hay algún artista especialmente apreciado por usted?

Arnaldo Pomodoro. Soy amigo de él.

-Su arte no es precisamente el más moderno.

Es cierto. El ya es un clásico. Me gusta Jannis Kounellis. Me parece que esas ventanas de píxeles de Gerhard Richter se ven bien en la Catedral de Colonia. Por cierto todavía no las he visto en persona.

-¿No podría El Vaticano otorgar un premio artístico en Venecia?

Sí, he pensado en ello. Así como la Bienal otorga el León de Oro. En este caso, instauraría una comisión de críticos internacionales y junto con ellos realizar la elección. En términos estéticos, la Iglesia quiere ser tomada en serio fuera de sus muros. La exposición del Vaticano en la Bienal podría ser un modelo para el mundo católico.

- El Louvre presenta ahora por primera vez las obras de un artista vivo, Jan Fabre. ¿Sería eso también posible en los museos vaticanos?

Sí, completamente. Los museos tienen un nuevo director, Antonio Paolucci. Con él se podría algo así. El ex director, Francesco Buranelli, es ahora secretario de la Comisión de Bienes Culturales y es mi estrecho asesor en asuntos artísticos. Constantemente tengo nuevas ideas, pero mis planes por lo general fracasan pronto en la prueba de la realidad.