"Still Life with Rotten Fruits" (1996) del artista canadiense David Hoffos es uno de los mejores trabajos sobre la deconstrucción de la imagen moderna. Una auténtica maravilla.
Dice el psicólogo Michael Kubovy sobre la ilusión en el arte:
"Las demostraciones de juegos de manos son exhibiciones de un extraordinario virtuosismo, incomprensible para los profanos, pero que pierden mucho de su encanto una vez que se desvela el truco [...] Una persona que ha aprendido el secreto de un truco de magia no puede obervar su ejecución y continuar experimentando la sorpresa y el asombro inducidos por objetos que parecen violar las leyes de la naturaleza. Decimos de tales exhibiciones que son simplemente trucos de entretenimiento. Es verdad que estos objetos nos estimulan en ocasiones a comparar nuestros estados mentales antes de y después de entender plenamente lo que nos hizo experimentar la ilusión [...] [Sin embargo] cuando la ilusión es la esencia de una experiencia, como en la magia [...] la obra que da lugar a la ilusión resulta particularmente efímera porque los mecanismos de la ilusión se convierten en el foco de la experiencia, más que la propia obra". (En Michael Kubovy, Psicología de la perspectiva y el arte del Renacimiento, Trotta, Madrid, 1996 (1986), p. 150).
La enorme fuerza de este trabajo de Hoffos es que no plantea un juego de ilusionismo, cuya potencia se desvanece poco después de verse, sino que el meollo radica en que plantea los mecanismos psicológicos e históricos de la imagen ilusoria como tema fundamental, de manera que siempre que vemos el trabajo inspira el mismo interés. La pieza no es ilusoria, sino que desvela las claves de la ilusión.
Se presenta en el MNAC de Barcelona la exposición de las obras que Joaquín Sorolla pintó para la Hispanic Society de Nueva York entre 1911 y 1919. Se vende la moto como si fuera una obra "moderna", como si durante esos años Duchamp no hubiera presentado su orinal ni Malevich hubiera pintado su cuadrado negro. Es de risa, cuando incluso en su propio tiempo, Sorolla era identificado por la gente de la misma forma que en su día lo fue Murillo.
Los temas iconográficos de las obras son de lo más tópico -las diferentes regiones de España-, cayendo exactamente en las catetadas exóticas que un estadounidense esperaba de España en aquellos años. En fin, todo perfectamente amueblado dentro de la tradición que se espera de un artista exitoso nacional: Velázquez, Velázquez y Velázquez... 300 años después. Dos botones de muestra de otras obras de Sorolla:
Fragmento del documental "Tabasco entre el agua y el fuego", de Carlos Martínez Assad, en el que se vé a estudiantes de la Escuela Racionalista de Tabasco en los años 20 romper las figuras religiosas que ellos mismos han elaborado en clase a modo de práctica artística.
"Las máquinas de humo del teatro barroco italiano, por ejemplo, no sólo cumplen la función de transportar y hacer resaltar a las deidades, sino que también, y muy en especial, sirven para ocultar el aparato técnico".
Gerald Raunig, Mil máquinas. Breve filosofía de las máquinas como movimiento social, Traficantes de sueños, Col. Mapas, Madrid, 2008, p. 43
En relación a otras entradas que hemos hechos sobre las íntimas relaciones entre el barroco y la propia iconoclastia antibarroca (Qué bien arde el barroco! e Iconoclastias barrocas IV) surge esta noticia en un pueblo de Cádiz:
Han encontrado un nuevo yacimiento de petróleo en México. Según el diario español El País, lo ha encontrado Repsol, consorciada (12,5%) con Chevron (55%), Maersk Oil America (20%) y Samson Offshore Company (12,5%).
Por el contrario, el diario mexicano La Jornada anuncia que el descubrimiento lo ha realizado Chevron, teniendo como socios a las compañías Maersk Oil America y Samson Offshore Co.
Los lenguajes del camuflaje estratégico no pueden ser más obvios. Ambos lenguajes son profundamente nacionalistas, además viniendo de sendos medios que se dicen de izquierdas.