Slavoj Žižek acerca de la taza del baño y la ideología
siroco — 2009-04-30 GTM 1 @ 19:27 Tags: Slavoj ŽižekUn sugerencia de la trucha de Tere Badia
Checar Slavoj Žižek
Un sugerencia de la trucha de Tere Badia
Checar Slavoj Žižek
Un seísmo de 6 grados sacude hoy Ciudad de México, más o menos a esa hora. No lo saquen más, compadres! porque a Cristo los terremotos se la trae floja.
Dresde: en las orillas del río Elba. Monumento dedicado a la vista de la ciudad pintada por Canaletto en 1748.
Sólo recordar que Dresde fue arrasada por un bombardeo en 1945.

Quimera (en griego antiguo Χίμαιρα Khimaira, 'macho cabrío'; latín Chimæra) era un monstruo horrendo, hija de Tifón y de Equidna, que vagaba por las regiones de Asia Menor aterrorizando a las poblaciones y engullendo rebaños y animales. Fue madre con Ortro de la Esfinge y el León de Nemea.
"Había algo extraño en mis sensaciones, algo indescriptiblemente nuevo y por esto mismo indescriptiblemente agradable. Me sentí mas joven, más ágil, más feliz físicamente, mientras en el ánimo tenía conciencia de otras transformaciones: una terca temeridad, una rápida y tumultuosa corriente de imágenes sensuales, un quitar el freno de la obligación, una desconocida pero no inocente libertad interior. E inmediatamente, desde el primer respiro de esa nueva vida, me supe llevado al mal con ímpetu decuplicado y completamente esclavo de mi pecado de origen. Pero este mismo conocimiento, en ese momento, me exaltó y deleitó como un vino. Alargué los brazos, exultando con la frescura de estas sensaciones, y me di cuenta de repente de ser diminuto de estatura [...] Fui el primero en disponer de otro yo mismo que podía en cualquier momento desembridarse para gozar de toda libertad, como un chiquillo de escuela en sus escapadas, sin comprometer mínimamente la dignidad y la seriedad de mi figura pública".
Esta descripción de las sensaciones del doctor Henry Jekyll al convertirse en su alter ego, Edward Hyde, desplegan el tono de una época que comienza a preguntarse por las estrategias necesarias a fin de superar el anquilosamiento de un individuo demasiado pegado a su propio estuche, demasiado consumido por el sistema burgués de seguridad moral en el que se ha instalado. Jekyll descubre en Hyde la fuerza para sustraerse al desgaste de lo anodino, a la acumulación obsesiva de certezas. Hyde le aporta la pasión desmedida de la inocencia, de la libertad, de la temeridad, de la frescura. Y aunque parezca forzada la alegoría que quiero plantear, no me parece tan descabellado pensar que todo ello podría perfectamente interpretarse como una lectura del propio proceso de "adolescenciación" del tiempo contemporáneo. Las descripciones que Jekyll realiza sobre su otro yo-monstruo me parecen de gran utilidad a la hora de interprear ese proceso, por el cual, los hombres-estuche han creado una bestia capaz de protagonizar el deseo de "regresar" a lo "auténtico", a lo "genuino", a la incontaminado. El joven, el adolescente, incluso el niño, junto a los mundos inventados que les acompañan, se han convertido en protagonistas de una época, en símbolos y metáforas que recorren la publicidad, el arte, el cine, la política.
En la fantasmagoría de un mundo destinado a transmitir los placeres y las experiencias siempre nuevas de los adolescentes, el hombre- estuche (en la felicísima expresión de Walter Benjamin) ha hallado su particular mecanismo de expresión ilusionista.
Es un mundo ventriloquial, en el que los personajes principales son los niños, los abuelos, los animales, los anómicos... los que siempre dicen la verdad, los que no están restringidos por hipotecas morales o históricas.
Es un mundo en el que la verdad conmueve en un ejercicio de hipocresía calculada, mediante el cual parece disiparse la bruma del lenguaje, aparentemente podrido por las tácticas y las estrategias del hombre adulto "moderno".
Los pintores del siglo XVII encontraron en los putti, aquellos ángeles rollizos, juguetones y pícaros, la manera de transmitir el cansancio de una época y la esperanza de un horizonte arcádico, casi de buen salvaje. Los cuadros de aquel tiempo se pueblan de miles de niños danzando, acompañando a hombres y dioses a recorrer el camino inverso de la cultura: el camino del juego, de la incertidumbre, del "origen".
El siglo XIX descubrió, a su vez, que la difusión del capital cobraba especial dimensión a través de los niños. El nacimiento del hogar moderno, estuche por antonomasia, abría la posibilidad de emancipar la mercancía mediante la apelación a los deseos infantiles, a su natural satisfacción, tarea en la que los padres debían depositar sus propias aspiraciones. Jugar, pues, se convertía en el mecanismo principal para la expansión del motor central de la economía del capital: el hogar y la familia nuclear.

Las nacientes tecnologías domésticas apelaron a la comunión con el sistema maquinal moderno a través de los niños y de la necesidad de un uso simple, "interfacial" de los aparatos. La socialización tecnológica se produjo de mano de metáforas que planteaban la bondad de no preocuparse por los entresijos mecánicos y prestar sólo atención a los resultados. Los niños, pero sobre todo los adolescentes, aparecieron de golpe en la escena de los grandes imaginarios comerciales: "you just click, we do the rest"


La promesa de experiencias inmediatas, del actuar instantáneo, de la customización a placer, de la liberación del lenguaje y de las ataduras impuestas por los sistemas morales e intelectuales de reflexión, todo ello se convirtió en argumentos poderosos sobre los que instalar la razón adolescente. La tecnología, más que ningún otro contexto, sabrá explotar estas técnicas comerciales gracias al recurso a la velocidad y la movilidad, las obsesiones del siglo XX y del siglo XXI respectivamente, para promover un estado narcisista y vibrante en un individuo sujeto a las denigrantes experiencias del trabajo, del ocio y de la participación social modernas.

Ejemplo perpendicular del triunfo de esas técnicas de representación en la tecnología es la celebración del éxito de los fundadores de las principales empresas de comunicación globales: Microsoft, Yahoo, Google, Apple. Todos ellos jovencísimos emprendedores que con poco más de 20 años consiguieron ser multimillonarios e imponer en el caduco sistema capitalista la supuesta savia renovadora de la adolescencia.

Hasta la década de los 80 y 90, la discoteca, la alucinación (recordemos de paso que muy posiblemente Robert Louis Stevenson escribió Dr. Jekyll y Mr. Hyde bajo la impresión del LSD), la música rock, la moda juvenil, los videojuegos, el sexo... todo ello era demonizado por los medios y categorizado como contrario al árduo y laborioso construirse de la cultura, de la buena cultura. Dos décadas después, la cultura club está en el mero centro del discurso audiovisual, constituyendo la espina dorsal de la máquina imaginal

Programas de televisión en los que se explota la inocencia de los adolescentes y se les promete el éxito por el simple hecho de su edad; programas en los que se profesionaliza la adolescencia a base de convertirlos en freakies, o sea en pequeños hombres que espejan el éxito que los espectadores no han conseguido.
El arte contemporáneo, a su vez, busca también en el minimalismo de la experiencia adolescente la fuerza para superar engorrosos y enquistados discursos ya amanerados por la saturación de significados, por la intolerable presión de la historia del lenguaje. Cómics, ilustración, instalaciones, videos y fotografías se administran en clave de inmersión en lo "original", en lo infantil (post-freudiano, esto es, ya sin Freud), en el "retrato de experiencias", bien para reflejar el fenómeno, bien para serlo.

El Dr. Jekyll percibió que el papel que su nuevo yo representaba en el universo del sistema de valores era de tal dimensión que fatídicamente no habría posibilidad de regresar a su yo original: ya no podría ser Jekyll, sólo Hyde era capaz de conseguir la energía necesaria para sobrevivir: monstruosa pero no quimérica. La fuerza de Hyde residía en la indiferencia a emitir juicio alguno sobre sus actos. Henry Jekyll acabó dándose muerte (arrastrando con él a Hyde) porque no veía la posibilidad de poder mantener la distancia entre y realidad y sueño. Quizás imaginó que sería intolerable un mundo-máquina dedicado a la experiencia directa, a la conquista de lo natural, de lo auténtico, tan real y fresco que acabara por finiquitar los propios experimentos que hicieron posible el nacimiento de su otro yo, del Sr. Edward Hyde. Quizás se mató porque descubrió que el sueño de una razón caduca, moribunda hace tiempo, sólo puede producir monstruos-espejos en los que depositar la ilusión de poder reinventarse cada día.

México se declara ofendido por Burger King. El embajador mexicano en España dice que un anuncio comercial de la cadena "denigra la imagen de su país y emplea inapropiadamente la bandera nacional".
Por cierto, que el amigo Edgar Clement me responde esto al recibir la noticia:
"La verdad es que estas cosas no sé cómo tomarlas.
En lo personal son los temas que ya me tienen harto de esta pocilga, y me tienen harto por lo manido e idiota del asunto.
Es cierto que la Constitución prohíbe tajantemente el uso de la bandera y el escudo, que aparecen claramente en la campaña de Burguer King. Habría que preguntarnos en dónde dice que lo que dice la Constitución mexicana es extraterritorial y qué justifica que el sueldazo de nuestras misiones diplomáticas se usen para tener una bola de soretes atascándose de vinos franceses en restaurantes de comida internacional, pero muy llenos de indignación nacionalista -anacrónica por demás-. También es cierto que las recientes administraciones no saben qué hacer con su política de relaciones exteriores que a mi gusto resulta algo esquizofrénica. Desde el 2000 se dedican a mandar por el caño la Doctrina Estrada y a querer ser parte del Consejo de Seguridad de la ONU y se mueren de ganas por andar vetando o aprobando bombardeos aunque vivamos porculizados por las decisiones de la Casa Blanca... pero pasan pendejaditas como esta, o que alguien critique las políticas y estrategias internas mexicanas y se montan en aires de indignación que la verdad me parecen gazmoños y ridículos. Seguido pasan estas pendejadas, nuestros cancilleres se tiran al suelo por el "uso indebido" de los símbolos patrios, pero nadie dice nada si la bandera aparece en el altar en plena misa. Como que el concepto de "autonomía del Estado" no nos es muy claro. Es más: creo -seriamente- que el concepto de Estado no nos es claro. A nivel popular la bandera es otro fetiche que pide a gritos ser incorporado sin tapujos a la lista de arquetipos del imaginario colectivo para ser usado a placer por las huestes huérfanas de actualización identitaria. Hace unos años, un amigo que suele presentarse como "el primer guionista mexicano de Supermán" (sic) estuvo envuelto en un escándalo similar, cuando en la portada de DC Comics aparece la bandera mexicana, pero que por un error del colorista, aparece con los colores invertidos: desde luego las airadas protestas de los tres pelagatos que leen a Superman en inglés no se hicieron esperar buscando la sangre del culpable y desde luego, no faltó el pendejo que se dió a la tarea de corregir la portada. Y así nos la vamos llevando. Mientras el 85% del maíz que nos comemos se importa de los Estados Unidos, dato que para Europa puede no ser relevante, pero si tomamos en cuenta que el 60% de España cabe en el ingobernable Estado de Chihuahua, pues... así andamos, y aquí se celebra, y fue nota relevante hasta de noticieros de TV, que según una encuesta de 20 minutos, la bandera mexicana es la más bonita del mundo. No sé cómo es que algún mexicano se queja de que al mexicano se le represente como "chaparro", si cuando el mexicano quiere ofrecer una imágen simpática de sí, así se representa. Y más aún, no dudo ni por un instante, que haya sido un mexicano quien diseñara tanto el nombre como la imagen de la campaña de Burguer King. En Estados Unidos no ubican la Lucha Libre de enmascarados como un fenómeno mexicano, pero en Europa sí, y es un dato que sólo conocemos los mexicanos, a los gringos les vale madre. La lucha libre está de moda entre los jóvenes publicistas mexicanos, que muchos de ellos trabajan para agencias gringas. Además el uso del gabán ni los gringos ni los europeos lo ubican como "mexicano", ¡vaya, ni le dicen gabán, le dicen "poncho", como en Argentina!. Parece que lo que en realidad ofendió es el uso de la bandera como gabán. También hay acá una vieja discusión sobre el uso de los colores de la bandera. Pues uno de los trucos del PRI en las votaciones era invitar a la población rural analfabeta a votar por "Los Colores de México". Cuando el PRD (el que se dice de "izquierda") propuso su primer logotipo, fue con los colores de la bandera. El Instituto Federal Electoral lo rechazó para "no confundir" al electorado. En fin, que así nos la gastamos en esta cosa que llamamos país, y que no es más que un conglomerado amoderno, disfrazado de moderno, donde la bandera es sólo otro de los fetiches identitarios que aglutinan esto que nuestras instituciones, que se dicen modernas, no atinan a domesticar."
Este texto fue leído en el curso de Filosofía Teórica celebrado en la Facultad de Artes y Diseño de Venecia entre 2006 y 2007.
¿Qué es lo contemporáneo?
Giorgio Agamben
La pregunta que quisiera apuntar al comienzo de este [texto] es: “¿De quién y de qué somos contemporáneos? Y, ante todo, ¿qué significa ser contemporáneos?” Una primera y provisoria indicación para orientar nuestra búsqueda hacia una respuesta nos llega de Nietzsche. Justamente en uno de sus cursos en el Collège de France, Roland Barthes la resume de esta manera: “Lo contemporáneo es lo intempestivo”. En 1874, Friedrich Nietzsche, un joven filósofo que había trabajado hasta ese momento con textos griegos y dos años antes había alcanzado una inesperada fama con El nacimiento de la tragedia, publica las Unzeitgemässe Betrachtungen, las “Consideraciones intempestivas”, con las que quiere hacer las cuentas con su tiempo, tomar posición con respecto al presente. “Esta consideración es intempestiva”, así se lee al principio de la segunda “Consideración”, pues trata de “entender como un mal, un inconveniente y un defecto algo de lo que la época está orgullosa, es decir, su cultura histórica, pues yo pienso que todos somos devorados por la fiebre de la historia pero por lo menos tendríamos que darnos cuenta”. Nietzsche coloca su pretensión de “actualidad”, “su contemporaneidad” con respecto al presente, dentro de una falta de conexión, en un desfase. Pertenece verdaderamente a su tiempo, es realmente contemporáneo aquel que no coincide perfectamente con él ni se adapta a sus pretensiones, y es por ello, en este sentido, no actual; pero, justamente por ello, justamente a través de esta diferencia y de este anacronismo, él es capaz más que los demás de percibir y entender su tiempo.
Esta falta de coincidencia, este intervalo no significa, obviamente, que contemporáneo sea aquel que vive en otro tiempo, un nostálgico que está mejor en la Atenas de Pericles o en el París de Robespierre y del marqués de Sade que en la ciudad o en el tiempo en el que le tocó vivir. Un hombre inteligente puede odiar su tiempo, pero de todas maneras sabe que pertenece a él irrevocablemente, sabe que no puede huir a su tiempo.
La contemporaneidad es esa relación singular con el propio tiempo, que se adhiere a él pero, a la vez, toma distancia de éste; más específicamente, ella es esa relación con el tiempo que se adhiere a él a través de un desfase y un anacronismo. Aquellos que coinciden completamente con la época, que concuerdan en cualquier punto con ella, no son contemporáneos pues, justamente por ello, no logran verla, no pueden mantener fija la mirada sobre ella.
Fragmento (editado) de uno de los capítulos de la serie "El Pícaro", dirigida por Fernando Fernán Gómez en 1974 para Televisión Española, en el que se recoge la filosofía de lo que deben ser las organizaciones populares y/o clandestinas en un sistema barroco.
U.S. Taking Steps to Control Violence on the Mexican Border.
"Officials said that sophisticated X-ray equipment would be installed at most points of entry. And an estimated $30 million in stimulus funds will be spent to support interdiction efforts by local and state law enforcement agencies along the border. {...]
The Homeland Security Department plans to double the size of both its border enforcement task forces and its violent criminal aliens teams; to triple the number of intelligence analysts along the southwest border, and to quadruple the number of border liaison officers working with Mexican law enforcement officials, the White House said." [...]
"Congress has already appropriated $700 million to support Mexican law enforcement and judicial capacity. That money will, among other things, help provide five helicopters and a surveillance aircraft to the Mexican military and furnish additional training to strengthen the Mexican legal system." [...]
EE UU ensaya la vigilancia 'virtual' en la frontera con México
"Cualquiera con una conexión a Internet puede hacer de vigilante virtual de los más de 2.000 kilómetros de frontera que separan México de Estados Unidos, controlados a través de numerosas cámaras instaladas para ello. Una vez registrados, los voluntarios pasan horas escrutando movimientos sospechosos en la frontera; las autoridades animan a que manden correos electrónicos reportando de movimientos sospechosos." [...]
Gobierno mexicano ofrece recompensas millonarias por 37 narcotraficantes
"La fiscalía federal mexicana ofreció hoy recompensas de hasta 30 millones de pesos (unos 2,1 millones de dólares) por información que permita la captura de una treintena de narcotraficantes buscados por las autoridades."
Clinton entona un 'mea culpa' por la violencia en México
"Somos nosotros. ¿Cómo puede alguien concluir algo diferente?", dijo Clinton a los periodistas"[...] Realmente siento que tenemos parte de la responsabilidad".
Alucinante diatriba de Arturo Pérez-Reverte en contra del sistema educativo español. Aparte de que compartamos con él la preocupación por el enorme déficit del panorama educativo actual, es acongojante observar las razones y legitimaciones históricas de fondo que propone: "la tradición nos hará libres", lo más carca que he leido hace mucho tiempo.
Arturo Pérez-Reverte, "Permitidme tutearos, imbéciles"
Sólo recordar el excelente análisis que en su día hiciera el historiador Frank Westenfelder de "Alatriste", y que publicamos aquí hace ya tiempo.
Ah, y recordemos que Alatriste se ha incorporado a la lista de lecturas obligatorias en bachillerato!!!