cómo se dice Obama en mexicano?
siroco — 2008-02-28 GTM 1 @ 08:42
Interesante historia esta, de la prohibición oficial dictada sobre una carroza en el Carnaval de Río, que representaba una alegoría del holocausto judío. Ver notícia en El País.

Los representantes de la comunidad judía de Río denunciaron la aparición de la carroza aduciendo "que el Holocausto fue un drama con seis millones de muertos que no puede mezclarse con los aires jocosos y de desenfreno de los carnavales". Una juez aceptó la petición y manifestó: "Un acontecimiento de tal magnitud no debe ser utilizado como herramienta de culto al odio, a cualquier forma de racismo, además de la clara banalización de los bárbaros e injustificados acontecimientos practicados contra las minorías y liderados por la execrable figura de Hitler”. La carroza alegórica fue destruida antes del desfile.
Lo que encuentro interesante de esta historia no es el tema en sí, el holocausto, hipersensible donde los haya, sino a la cuestión de la adecuación del "formato" narrativo a este tipo de temas. Por ejemplo, Osias Wurman, ex presidente de la Comunidad Israelí del Estado de Río, comentó que “el Holocausto debe ser enseñado en las escuelas educativas, nunca en las de samba”. Por el contrario, Paulo Barros, de la escuela de samba Viradouro, afirmó que la sentencia “es una clara manifestación de prejuicio. Para ellos el carnaval es sólo juerga y traseros al aire. Si se hubiese tratado de una ópera, una música o una pintura, lo hubiesen permitido”. María Augusta, creadora en una escuela de samba, apuntaba que "las escuelas de samba ya sirvieron para difundir temas muy importantes, como los héroes negros en los años 60. La libertad es fundamental en el arte”.
Lo que nos lleva a pensar sobre las interesadas relaciones que se establecen entre los formatos "festivos" de las muchas manifestaciones públicas latinoamericanas y su supuesta incapacidad para transmitir temas de calado social, político o histórico. De esta manera, la "fiesta" sería el medio natural de expresión popular siempre y cuando no tuviera contenido político, cuando en realidad, la aparencia festiva de esas expresiones no debería ocultarnos la voluntad de reflexión que muchas de ellas proponen. Creo que, si estiráramos esto un poco más, acabaríamos estudiando cómo las instituciones que "avalan la cultura popular" han construido el papel social de la fiesta como simple válvula de escape de una supuesta "gozosa identidad", más allá de concebirla como un altavoz de los intereses sociales y políticos de la gente.
Lo que les digo, que para llegar alto en España (qué significará eso, ¿verdad?) o te dedicas a actualizar el imperio, el barroco y todo eso, o no eres. Almodovar, Barceló, Pérez-Reverte, hagan ustedes la lista. Ahora, el escritor Pérez-Reverte nos dice que frente a la España de curas, reyes y nobles... estaban los militares!!!
Ver "Pérez-Reverte elogia el papel de los militares españoles del XVII"
Ver noticia de El País sobre un caso de aplicación de las leyes de usos y costumbres. Pero, sobre todo, ver los comentarios de los lectores.
Y de nuevo, la apoteosis barroca del "auténtico" arte español, aquel que sólo puede entrar en el panteón de la cultura nacional, el Prado. El pintor Miquel Barceló y el bailarín y coreógrafo Josef Nadj han presentado su performance "Paso Doble" en el Museo madrileño. Todos los ingredientes de la receta nacionalista se dieron la mano: vestimentas negras "de luto", toros, pasodobles, esqueletos, gestos y violencias expresionistas, materias ocres y terrosas, y cuadros barrocos por doquier. Barceló se hace heredero de la única línea posible marcada por una historia del arte institucionalizada: de Velázquez y Luca Giordano a Tintoretto y Goya, sin olvidar a Picasso: "El fresco de Luca Giordano -en lo alto de la sala-, es un compendio de toda la pintura que a mí me gusta. Es una especie de pintura referencial, que tiene por detrás a Michelangelo, Tintoretto... y por delante a Goya. Yo me imaginaba muy bien al joven Goya mirando este fresco". Para Barceló, actuar donde un día se expuso el Guernica tiene "una fuerte carga emocional y simbólica. Me acuerdo muy bien de cuando estaba aquí ese cuadro, protegido con un cristal. Admirarlo era un momento muy intenso".
"He metido un pie en el Prado", dice el artista mallorquín. Lo han metido una crítica siempre entregada en encontrar actualizaciones del relato nacional del arte, o sea, el barroco: unos medios de comunicación que son simple correa de transmisión de los sueños y quimeras culturales de unas rancias elites gobernantes: unos responsables museísticos que siguen sin explicarse por qué España no ha seguido dando "genios" como los que tuvo en el XVII y que consideran, en pleno siglo XXI, que algún día aparecerá ese gran demiurgo que les dará la razón. Y Barceló podría ser el elegido. Y dice Barceló, en su entusiasmo por postularse: "No tiene sentido hablar del arte del siglo XX y separarlo del arte del siglo XVII o XXI. Me gusta la interrelación del arte del pasado y del presente. Son un error las separaciones cronológicas, que a menudo confunden".



Ver noticia:
El País
El Mundo
ABC
Ver performance similar del artista en Palma de Mallorca:
Por cierto, que a pocos días de colgar esto, una de las biógrafas de Barceló declaraba al artista como uno de los principales creadores barrocos de nuestros días, alabando in excelsis, su retablo en Mallorca. Ver noticia.
Saleroso graffiti en una calle de Sevilla.