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la teoría del "indio que llevamos dentro"

siroco — 2007-03-28 GTM 1 @ 17:23

He aquí una de las tesis del fracaso hispánico frente a la potencia estadounidense: se debe al hecho de "llevar a los indios" dentro de la nación.

La decadencia de Hispanoamérica, según los ilustrados, se debía a la religión y a la gran presencia de indígenas. Será la propia Ilustración española y criolla quienes más daño harán a los grupos indígenas. Las posturas racionales y centralistas ilustradas (y más tarde tras la independencia del país) prohibirán el uso de lenguas distintas a la española, lo que nunca había ocurrido bajo el reinado de los Austrias. Por otro lado, la "razonable" protección de la corona al derecho adquirido de tierras será ninguneado por la nueva clase política mexicana.

Más tarde, José Vasconcelos también tratará la cuestión. Por un lado, Vasconcelos se apena de que no se hubiera acabado con el indio, por el otro, alega su presencia para subrayar la bondad del sistema mexicano.Qué barroco!

“Reconozcamos que fue una desgracia no haber procedido con la cohesión que demostraron los del Norte; la raza prodigiosa, a la que solemos llenar de improperios, sólo porque nos ha ganado cada partida de la lucha secular. Ella triunfa porque aúna sus capacidades prácticas con la visión clara de un gran destino. Conserva presente la intuición de una misión histórica definida, en tanto que nosotros nos perdemos en el laberinto de quimeras verbales. Parece que Dios mismo conduce los pasos del sajonismo, en tanto que nosotros nos matamos por el dogma o nos proclamamos ateos. ¡Cómo deben de reir de nuestros desplantes y vanidades latinas estos fuertes constructores de imperios! Ellos no tienen en la mente el lastre ciceroniano de la fraseología, ni en la sangre los instintos contradictorios de la mezcla de razas disímiles; pero cometieron el pecado de destruir esas razas, en tanto que nosotros las asimilamos, y esto nos da derechos nuevos y esperanzas de una misión sin precedente en la historia”.

José Vasconcelos, La raza cósmica, Porrúa, México, 2003 (1925), 13-14

democracia y catolicismo

siroco — 2007-03-28 GTM 1 @ 13:00

“Con frecuencia los católicos españoles tenemos que oir que no estamos acomodados a la vida democrática. Esta acusación puede producir inseguridad y malestar en algunos de nosotros. Vale la pena que nos preguntemos seriamente si la fe cristiana dificulta realmente el desarrollo de una cultura democrática […] La democracia ha nacido precisamente en el seno de los países de cultura cristiana […] Sin exageración podemos decir que los principios que rigen la vida democrática han nacido del cristianismo, en alusión a los principios de igualdad de las personas y el de la soberanía de los pueblos, o al concepto de autoridad como servicio al bien común y no como dominio o imposición”.

Arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Fernando Sebastián
El País, 19-10-04

barroco: arte de la información reservada

siroco — 2007-03-28 GTM 1 @ 12:51

Tzvetan Todorov, La conquista de América. El problema del otro, FCE, México, 1987

Moctezuma equivoca una y otra vez el lenguaje de comunicación con los españoles y hace todo lo contrario de lo que debería hacer para lograr los fines prácticos que se propone.

Cortés no es barroco, es puro renacimiento. Lo primero que hace es buscar un intérprete. Le interesa conocer los signos, no sus referentes. Busca la utilidad, tiene los fines claros: conquistar un imperio, “no a comerciar”, como hace entender a los aztecas. “La conquista de la información lleva a la conquista del reino”.

El barroco es el arte de dominar la información en beneficio propio. Esto ya es cosa mia.

ética y práctica

siroco — 2007-03-28 GTM 1 @ 12:48

“La iniciativa de los pensadores [barrocos] quedó limitada al tratamiento de detalles formales respecto a algunas tesis, en lugar de emplearse en la valoración de las tesis en sí”. Irving Leonard, 48.

Tesis de Paz, en Laberinto: El revolucionario es siempre radical, no anhela corregir los abusos, sino los usos mismos. No como el gringo, que no pone en solfa el sistema general, sino los detalles que lo mejoran. p. 157

agarren el metro de una vez

siroco — 2007-03-28 GTM 1 @ 12:35

¿Por qué los pueblos con más de 20 o 30 siglos de historia exigen a una nación como México (a la que curiosamente sólo se le otorgan cinco siglos) o como otras naciones americanas (o africanas) que sean modernas, que respondan rápida y certeramente a los problemas y las cuestiones sociales y culturales del mundo moderno… y aún más a los propios problemas surgidos de una cultura que, sí, sólo tiene 500 años de rodaje?

Bonfill Batalla en México Profundo, apunta eso, que se trata de una nación joven que debe encontrar sus propias preguntas y respuestas, y dejar de lado las preguntas y respuestas impuestas desde sociedades y culturas ya bien armadas.

Es sorprendente observar el interés constante en defender un determinado espíritu mexicano: sólo por poner algunos eslabones conocidos de la línea: Ramos (infantilidad e inferioridad: el querer y no poder), Paz (la soledad del incomprendido), Bartra (la melancolía)… todo ello no es más que un discurso de clase, que nomina al ser mexicano en sus términos más despectivos: pachuco, pelado, agachado, etc. Una clase blanca que impone sus preguntas (en parte injustas, porque son de clase) y sus respuestas (globalizadoras y justificadoras):

Samuel Ramos, El perfil del hombre y la cultura en México, 1934
Octavio Paz, El laberinto de la soledad, 1950
Roger Bartra, La jaula de la melancolía, 1984

Bartra dice que la melancolía del mexicano lo sitúa en el espectro histórico global de la melancolía… esto es, dentro del aparato de la modernidad definida por Europa. Sin embargo, no cita a Benjamin, a Schlegel, ni siquiera al Barroco, con su enorme dimensión respecto al tema. Tampoco se da cuenta de la especificidad de la supuesta existencia de una dimensión melancólica en el espíritu individual mexicano. Tampoco establece la radical diferencia entre melancolía y nostalgia, fundamental para entender un proyecto optimista de una pesimista.

Los indios no se andan preguntando qué son, ni los comerciantes mestizos, ni los taxistas… se trata de una reflexión de la clase media intelectual. La intelectualidad mexicana blanca del siglo XX se siente vacía, impotente frente a la modernidad. Se siente inferior, sola y melancólica.

¿En qué país se pueden ver semejante cantidad de libros dedicados a la identidad? La identidad, ¿le interesa al mexicano o solo a los intelectuales? ¿No se trata más bien de la identidad del intelectual? ¿Por qué los escritores, artistas, curadores, cineastas buscan con tanto denuedo y afán su legitimación internacional? ¿No será que lo que mejor se vende de México es la discusión turistizada de la identidad? ¿Por qué toda la discursión acaba definiendo al indio como inferior, solitario y melancólico, y por lo tanto digno de enaltecerse?

¿Qué tipo de antropología y sociología se practica en México? Es que no se han enterado que la vida de la gente se constituye de usos y prácticas cotidianas que se van modelando gracias a una constante negociación con el entorno? ¿Cómo se puede sostener la búsqueda de una supuesta esencia del mexicano ante la mera vista de lo que ocurre en las calles? Dejen de agarrar sus carros y métanse en los metros y peseros. Dénse un baño de pueblo. Porque donde algunos ven pelaos, pachucos y agachados, otros muchos ven gente chambeando.

Porque la gente en México se inventa a sí misma cada día. Y es quizás por eso que los intelectuales, en su afán de inventarse de una vez por todas, buscan esforzadamente inventar a los demás, quienes desde luego, viven completamente ajenos a los “eurekas” proferidos desde la UNAM y desde las tribunas escrituriales. Por eso ven pachucos donde hay gente inventándose la chamba, gente sobreviviendo ante la ausencia de sistema; o mejor, ante la fenomenal presencia de un simulacro de sistema.

Un taxista de Oaxaca, que había trabajado en los Estados Unidos, comentaba lo siguiente: “Verán, allí no hay nada mágico, ni milagroso, como aquí tampoco hay nada del otro mundo. Simplemente allí uno va a lo que va. Se cumplen las ocho horas… y te pagan religiosamente, sin pendejadas. Buscan lo práctico, lo mismo que todos lo queremos acá. El problema es que acá, pues ya sabe… un tantito de trabajar, un poco de cotorreo, un toque de mota… La raza aquí quiere lo mismo que allí… entonces, ¿dónde está el problema?”. ¿Hay aquí alguna noción de esencialidad, de diferencia fundamental entre sociedades, de choque de culturas, de abismos civilizatorios?

Porque donde ustedes ven melancólicos por todas partes, sólo se vé gente somnolienta con los párpados semicerrados que se levanta muy pronto para ir a trabajar, porque los trayectos urbanos son enormes. Cuando llaman solitarios a los mexicanos del DF, ¿han ido alguna vez a Alemania o a los Estados Unidos, y se han percatado del absoluto anonimato y soledad en los que muchas gentes pululan? O digámoslo por activa, ¿han entrado en los mercadillos alrededor del Zócalo y se han dado cuenta del enorme nivel de sociabilidad que hay entre las gentes que trabajan en ellos? Y cuando, desde las ventanillas de sus carros, ven caras de pachucos con “graves conflictos de inferioridad” en los autobuses, ¿no parecen darse cuenta de que les miran porque se dicen a sí mismos: ¡qué rápido llega ese guey a casa!?

Solucionen las circunstancias, el escenario, y verán cómo la esencia de lo mexicano les hará reir. Por ejemplo, arreglen el problema de la corrupción, suban el sueldo a los policias, hagan verdaderamente laica la escuela pública, arreglen las carreteras y verán como la cuestión de la mexicanidad se reduce a la celebración de la victoria del equipo mexicano en el mundial de futbol y a la consideración de la ranchera, pues como algo propio de México, lo mismo que la hamburguesa es propia de los gringos. La mexicanidad se convertirá en algo diario, una práctica cotidiana, en un quehacer colectivo no escrito en mayúsculas. Porque lo esencial se ha construido obviando las circunstancias en las que las gentes operan sus vidas. Circunstancias, como la corrupción por volver al ejemplo, que en nada son esenciales tampoco, sino fruto del constante “hablar” entre los actores que la activan. Y de tanto hablar, se hacen endémicas, pero nunca perennes: ¿dónde se ha visto que una actitud social sea perenne?

Y por seguir con el dichoso ejemplo de la corrupción, tan caro en el debate y la realidad mexicanas. Muchos pueden pensar que estas líneas son demagógicas, porque están convencidos de que la corrupción es un efecto del “ser” mexicano. Señores intelectuales, ¿han pensado alguna vez que la corrupción no es más que el lógico resultado del quehacer de las gentes ante la nulidad del sistema? ¿que se trata de la forma social más habitual entre los pueblos que carecen de colchón político de abrir camino, de saltarse los pantanosos vericuetos de una institucionalidad simulada, de hacer simple lo que de otra manera sería imposible? Pero la corrupción no es igual en todas partes. Desde luego que no. En México, la mordida y el tráfico de influencias tiene que ver con la adopción de un régimen comercial de las relaciones sociales ante la falta de régimen político. Todo se negocia, todo se vende y todo se compra. Absolutamente todo; entonces, ¿de que esencialidad estamos hablando?

Veámoslo desde un punto de vista europeo. El motor de las sociedades o grupos que funcionan con el secreto es el juramento de fidelidad al otro, que al mismo tiempo es un juramento de mantener el secreto. Este juramento altera radicalmente las relaciones sociales: crea una intensa relación de fidelidad y al mismo tiempo una radical y amenazadora relación con el otro. Desde el momento en que uno jura compartir un secreto se convierte en alguien capaz de traicionarlo. La traición sólo existe en la medida en que alguien de "dentro" desvela los mecanismos. Porque la traición es la traición de un secreto y la corrupción es habitualmente secreta, cesando su existencia cuando se muestra públicamente. Pues bien, en México está claro que la cosa no funciona así. Porque la corrupción no es algo secreto, sino que es una fórmula pública tan extendida como cualquier otra en el diario hacer y deshacer de la nación y de sus gentes. El ejemplo más evidente es que nadie dimite de sus cargos al encontrársele flagrantemente corrupto ni nadie se rasga las vestiduras a no ser que se quiera utilizar la corrupción del “otro” como arma arrojadiza para desviar la atención sobre la de “uno”. Si la corrupción no es secreta, entonces no hay secretos con los que negociar, sino, a lo mucho, se trata de una cuestión de mantenimiento de formas. Con el uso intensivo de este mecanismo formal, aceptado por la mayoría de la gente, la corrupción deja de ser una relación de poder para pasar a conformarse como una delicada y sutil forma de sistema. O para ir al grano, el sistema mismo. Así pues, ¿deberíamos seguir llamándolo corrupción o tendríamos que aceptar que nos encontramos simplemente ante el sistema mismo, sin más?

Por el mero hecho de que casi todos nosotros no estamos dispuestos a llegar a tal absurdidad, se deduce que tampoco aceptamos que la corrupción sea esencial al mexicano, ergo, queremos y podemos cambiar la situación, ya que si ésta sí es endémica, siempre estamos a tiempo de negociarla. La corrupción, pues, no es algo propio del mexicano, sino que es un tipo de negociación que puede sustituirse por otra más util a la gente. No se trata de bondades ni éticas, sino de ser prácticos, que de eso se trata la vida social de los pueblos.

Es de dificil comprensión, por tanto, ver a muchos intelectuales mexicanos, todos y sin excepción de clase media alta (como en todas partes, desde luego, aquí tampoco hay nada esencialmente mexicano), juzgar los comportamientos de la clase trabajadora o de las clases directamente excluidas con el argumento de que van a contrapelo de lo que les “conviene”, como si la gente fuera estúpida, como si ni fuera no fuera práctica con lo que tiene a mano y amara el suicidio. El derecho de esta clase acomodada de hablar y opinar de las castas inferiores, incluso el de patalear sobre las mismas, ciertamente es suyo y legítimo, pero erigirse en jueces sobre sus complejísimos sistemas de negociación vital en una sociedad tan dinámica como la mexicana, es un patético ejercicio de sordera y de anquilosamiento social. Quizás deberían replantearse sus maximalistas discursos y dedicarse a estudiarse a sí mismos antropológicamente; esto es, a situar sus propios debates de clase en el toma y daca natural de las negociaciones diarias. Pero hay algo más. En todas partes del país se oye la frase “la clase media está desapareciendo”. Si ello fuera así, que no lo es en absoluto (porque, ¿quién tiene la prerrogativa de llamarse clase media cuando siempre hay alguien al lado que es más pobre que uno?), entonces quizás habría que preguntarse hasta qué punto los intelectuales que se erigen como auténticos estandartes de la verdadera clase media moderna no llenan las librerías de analíticos estudios sobre la mexicanidad simplemente como un acto de autoafirmación excluyente, porque saben que fuera de sus castillos nadie ha descubierto aún que el mexicano tenga problemas “porque sí”, sea inferior, solitario o melancólico porque está escrito en el libro de los tiempos.

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El encubrimiento del otro

siroco — 2007-03-28 GTM 1 @ 12:23

1810: ¿el nuevo encubrimiento del Otro?
Por Enrique Dussel

En 1982 lanzamos con algunos colegas un llamado para comenzar a pensar en el quinto centenario del llamado descubrimiento de América de 1492. Mis lecciones en la Univer-sidad de Francfort de 1992 aparecieron en un libro que titulé: 1492: el encubrimiento del Otro (obra que se editó hasta en siete lenguas). Ahora deseo, una vez más, lanzar un proyecto de comenzar a pensar en la crítica del segundo centenario de las luchas latinoamericanas por la emancipación nacional de comienzo del siglo XIX (1810-2010).

Sería necesario anticiparse a las "celebraciones patrióticas" que exaltarán una vez más a los héroes pasados sepultando bajo tierra a los héroes presentes. Ante aquel 1492 era necesario anticiparse a las "celebraciones hispanófilas", que lanza-rían las campanas al vuelo sobre el "encuentro de dos culturas". Siendo que la primera, la hispánica, masacró impunemente a la segunda, la amerindia. Creo que en aquellos años "ganamos" la interpretación y el aniversario se volvió en contra de Cristóbal Colón (hasta su estatua, erigida en 1877, se tambaleó en la avenida Reforma) y a favor de los indígenas americanos. El genocidio fue reconocido y la "invasión del continente" de 1492 fue claramente repudiada mundialmente. Hasta Felipe González debió atragantársele un tanto su Exposición Interna-cional de Sevilla, donde todas las naciones latinoamericanas se hicieron presentes... menos una: la nación indígena, que estuvo totalmente ausente.

De la misma manera lanzamos ahora el tema: 1810: el nuevo encubrimiento del mismo Otro. Si en 1492 fue el indígena americano el sepultado bajo la imagen del "Otro" europeo -como mostrara Armando Bartra-, y por ello hablábamos del "encubrimiento", y no del "descubrimiento"; encubrimiento del oprimido, del violentado, del asesinado o del reducido a la encomienda, a la mita, a la hacienda, a las reducciones, etcétera, en 1810 volvió a pasar otro tanto. El "mismo Otro" tres siglos después -el "natural", los pueblos originarios de estas tierras, además de los afroamericanos esclavos- será el "encubierto" bajo el proceso de una "emancipación" usufructuada por los criollos, pero no por ellos.

El próximo gobierno electo mexicano ejercerá el poder en 2010. Le tocará la "celebración" del segundo centenario de la emancipación (1810-2010). El primero fue "celebrado" en toda América Latina por las elites criollas, blancos nacidos en estas tierras, oligarquías que todavía estaban en el poder -aunque la Revolución de 1910 les recordará que todo podía cambiar. Pero, en la realidad, poco cambió. Siguieron más o menos los mismos en el poder que lo venían ejerciendo desde el siglo XIX al servicio de los nuevos imperios de turno (de Inglaterra, de Francia o de Estados Unidos). La "colonialidad del poder" (como indica el peruano Aníbal Quijano) es profundamente racista: los blancos siguieron gobernando, pasando como "blancos honorarios", algunos mestizos o indígenas, como expresa el brasileño Hugo Assmann.

Estoy indicando, entonces, que no se trataría de un mero "celebrar", sino de un "enjuiciar" la emancipación. Habría que deslindar claramente entre los caudillos de los indígenas y esclavos, del pueblo propiamente dicho, como Miguel Hidalgo o José María Morelos, de los Primo Verdad (criollo) o Iturbide. Debemos recordar que hubo en aquel proceso tres protagonistas: uno salió victorioso, dos fueron derrotados; uno en justicia y el otro clamando todavía justicia.
Los criollos, blancos nacidos en estas tierras, salieron victoriosos. Promovieron un concepto de soberanía basado en los ayuntamientos, y por ello, una vez liberados del rey, pudieron ejercer solos el poder, excluyendo al pueblo de los pobres: indígenas y ex esclavos: el Otro encubierto. Los criollos, coloniales en su mentalidad e intereses, fueron la correa de transmisión de toda la etapa neocolonial en la que todavía nos encontramos. ¡Deberían ser juzgados!

Los españoles, los gachupines, fueron derrotados. Habían afirmado que la soberanía era del rey de España, otorgada por Dios directamente, aunque ellos eran, evidentemente, los usufructuarios. La alianza con el emperador Iturbide duró poco. ¡Ya fueron juzgados por la historia!
El pueblo propiamente dicho, "los de abajo", el "bloque social de los oprimidos" y excluidos, según lo define A. Gramsci, como los indígenas, los afroamericanos, los mestizos, los empobrecidos, los marginales... fueron carne de cañón en las guerras de la emancipación; fueron los derrotados por los conservadores y los liberales; fueron los usados (como Villa y Zapata) en la Revolución -bien lo muestra Arnaldo Córdoba-, y después hechos masa obediente en la corporativización sindical y política de los "70 años", exceptuando sólo el gobierno de Lázaro Cárdenas. Ese pueblo es el nuevamente encubierto. Primeramente fue encubierto en 1492 con el "llamado descubrimiento" (fue en verdad la "invasión" de este continente), y ahora el mismo indígena fue nuevamente encubierto en 1810 en la "llamada emancipación" (que fue un "cambio" de sector de clase dominante en el mismo "bloque histórico en el poder", que de colonial hispánico pasó a ser neocolonial criollo).

Se acerca 2010. ¿Será simplemente un: 2010: el nuevo encubrimiento del mismo Otro? O mejor un: 2010: la perenne colonialidad del Otro después de la emancipación. O quizá aún: 2010: hacia la segunda emancipación desde el poder liberador del Otro.

ultimátum a evangélicos

siroco — 2007-03-28 GTM 1 @ 12:21

Católicos de la comunidad de San Nicolás determinaron hoy en asamblea extraordinaria dar un plazo de 30 días a una minoría de habitantes evangélicos para "irse del pueblo", luego de impedir, con firma y huella digital de por medio, que éstos construyan un templo en esa comunidad.

Los esfuerzos del presbítero de la parroquia local fueron insuficientes para persuadir a los católicos de desistir de su determinación, y pese a argumentar que "todos somos hijos de Dios" e insistir en que su oposición no era razonable, cuando alcanzaba el punto culminante de su sermón, se apagó el sonido local y ya no fue escuchado por la mayoría, que mantenía la cabeza agachada.

Noé Gerardo, dirigente católico de la localidad, ubicada a unos cinco kilómetros de la cabecera municipal, advirtió a los reporteros presentes que si publicaban algo de lo dicho por el cura "les vamos a partir la madre, los vamos a quemar o no los vamos a dejar entrar a la comunidad".

La asamblea extraordinaria fue convocada para abordar dos puntos: faenas (trabajo comunitario) y lo relacionado con los evangélicos que pretenden edificar su iglesia en la segunda cerrada de calle Manuel Doblado.

Acudieron 800 personas, de una población de 8 mil habitantes, de los cuales 70 por ciento se asume católico y re-suelto a acabar con la religión evangélica.

El delegado de la comunidad, Pablo Beltrán Ibarra, advirtió que cerrarán los caminos de acceso al predio donde se pretende construir la iglesia. "El terreno se les decomisará, porque los evangélicos no han hecho faenas, no han aportado nada a la comunidad y eso no se vale. No se vale que unas familias no tengan nada y unas cuantas tengan 3 mil o 4 mil metros de tierra y no aporten nada a la comunidad".

Insistió en que el predio "es propiedad del pueblo, por lo que será decomisado y se destinará a quienes menos tengan o a hacer una cancha deportiva". Beltrán Ibarra recordó que en 1948 Ponciano Rodríguez, entonces delegado de la comunidad, ordenó la expulsión de dos familias de otra religión con el argumento de que quien no fuera católico no tendría derecho a vivir en San Nicolás.

Ponciano Rodríguez se convirtió luego a la religión evangélica y falleció el 18 de agosto pasado. El pueblo, en voz de Pedro Beltrán, ordenó impedir que fuera sepultado en San Nicolás por ser evangélico y tuvo que ser enterrado en la comunidad El Cerrito, pese a los reclamos de sus familiares, que argumentaron intolerancia religiosa. "Si las autoridades les quieren dar un terreno, que se los den fuera de aquí y que construyan su templo en otro lado", sostuvo el delegado.

Los evangélicos, en voz de Aniceta Quezada, explicaron: "nosotros no hacemos daño a nadie. En este momento ellos tienen el control porque son la autoridad. Nos amenazan, cuando debería ser diferente, ya que la autoridad está para defendernos a todos y no a unos cuantos".
El conflicto se reavivó en 1991, cuando católicos suspendieron los servicios de luz y agua potable a familias evangélicas.

La Jornada, 2-10-05

persignarse en la plaza de toros

siroco — 2007-03-28 GTM 1 @ 12:19

"Si las autoridades no garantizan la seguridad del público en la Plaza México más vale que la gente, al entrar, se persigne igual que los toreros", propuso ayer el ex presidente de la Comisión Taurina del Distrito Federal, Carlos Mendoza Aupetit, al conocer las "irresponsables" declaraciones del alcalde capitalino, Alejandro Encinas Rodríguez, quien restó importancia al incidente del domingo pasado cuando un toro saltó a las tribunas e hirió a siete espectadores, entre ellos la antropóloga Julieta Gil, directora del Museo del Fuerte de San Diego, que recibió una cornada en el bajo vientre.

La Jornada, 31-1-06

narcolimosnas

siroco — 2007-03-28 GTM 1 @ 12:18

Al obispo Ramón Godínez Flores le encanta verse envuelto constantemente en polémicas a raíz de sus extravagantes declaraciones. Lo mismo cuestionando a zapatistas que pidiendo no votar por ciertos partidos políticos y hasta saliendo en defensa de sacerdotes acusados de violación.

Su más reciente aseveración fue admitir la existencia de narcolimosnas, cuyo dinero, buscó justificar, “se purifica”, aunque ahora insiste en que sus declaraciones fueron tergiversadas, y descarta conocer narcotraficantes. Y mientras el gobernador panista Luis Armando Reynoso y la iniciativa privada cierran filas en torno al jerarca, el PRD recuerda que son varias “las puntadas” del obispo.
En tanto, el periodista Héctor Zanella opina que Godínez metió “un autogol” a las observaciones que había emitido el papa Benedicto XVI sobre la corrupción en México.

Con siete años encabezando la diócesis local, Godínez Flores llegó a Aguascalientes a mediados de 1998, poco antes de los comicios estatales en donde hubo denuncias contra sacerdotes señalados de promover el voto a favor de los candidatos panistas, lo que fue rechazado por el jerarca.

Luego, el 17 de marzo de 1999, una delegación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se reunió en las oficinas de la catedral con Ramón Godínez, misma que acudió a la ciudad para promover la consulta nacional sobre derechos indígenas.

En la entrevista, el obispo cuestionó a los zapatistas si cuando menos “tenían credencial para votar”. Posteriormente, los organizadores de esa visita en Aguascalientes criticaron la “falta de sensibilidad” de Godínez.

Unas semanas después, el 4 de mayo, la principal autoridad católica local afirmaba en rueda de prensa que México necesita “un sindicalismo práctico”, y cuestionó las condiciones de vida de los trabajadores. Y el entonces secretario general sustituto Jorge Rodríguez León pidió al obispo dedicarse a hablar de temas religiosos.

Contra México Posible

Previo a los comicios intermedios de 2003, el obispo católico fue señalado por la dirigencia de México Posible de ser parte de un grupo de jerarcas que cuestionaban al entonces partido en sus homilías.
Los representantes de México Posible en el estado anunciaron una demanda contra Godínez Flores, quien a su vez rechazó que fueran a proceder las querellas.

Finalmente, la Secretaría de Gobernación hizo un llamado a los obispos para no emitir declaraciones sobre preferencias al momento de promover el voto.

Aunque no promovió abiertamente el voto en los comicios estatales de 2004, el día de los comicios monseñor aceptó haber sufragado por el candidato ganador, el panista Luis Armando Reynoso.

Durante la onda cálida de mediados de 2000, el obispo Godínez consideró que la falta de lluvias “era un castigo divino”, declaración que nuevamente fue arremetida por sectores locales.

Como una madre

En enero de 2003, el sacerdote de 31 años, Alejandro Cervantes Gallardo, fue detenido y encarcelado bajo el delito de violar hasta en tres ocasiones a un menor de 16.

Pese a las pruebas que inculparon al cura, Godínez Flores manifestó que la Iglesia católica apoyaría a Cervantes Gallardo en todo momento. “Así como una madre defiende a sus hijos”, retó.

De la misma forma, rechazó excomulgar al entonces párroco del templo de la Santa Cruz, y exhortando a sus fieles a “orar para que los sacerdotes no caigan en la tentación”.

Se arrepiente de lo dicho

Con 25 años en calidad de líder católico --fue designado obispo el 24 de junio de 1980--, Godínez Flores insiste en que sus declaraciones fueron “malinterpretadas”.

“Desde mi ordenación hace 46 años, ni siquiera he conocido un narcotraficante. Lo que en su momento dije era que no tenía la oportunidad de revisar de dónde provienen los donativos que nos entregan”.

Añadió que algunos donativos “sí pueden venir del narcotráfico, pero en la medida que el dinero se utiliza en buenas obras, se purifica. Si supiéramos que determinadas limosnas vienen del narco, no las recibiríamos”.

Aun así, se dijo arrepentido de sus afirmaciones, “pues jamás imaginé que podrían tomar esta dimensión".

La más reciente declaración de Ramón Godínez, le han generado tanto críticas como defensas.

Al respecto, el gobernador consideró que las afirmaciones del jerarca “fueron en sentido figurado”, al considerar que literalmente se pueden manejar en forma diferente.

Por su lado, Juan Carlos Rodríguez, del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), opinó que el obispo fue malinterpretado. En tanto, la dirigente de Coparmex, Irma Patricia Muñoz, cuestionó “el sensacionalismo que se ha generado en algunos medios”.

Por su parte, la secretaria general del PRD, Nora Ruvalcaba Gámez, afirmó que “ya son varias las puntadas del obispo”, rememorando sus controversias con instancias como México Posible.

“Es lamentable para una organización religiosa que nació con otros objetivos y que ahora, poco a poco, se ha ido desvirtuando. La misma gente se empieza a dar cuenta de ello y a cuestionar a la propia jerarquía”, alertó.

Ruvalcaba Gámez calificó de “increíble”que el obispo condene las relaciones sexuales y por otro lado acepte los donativos del narcotráfico.

Autogol

En entrevista, el periodista Héctor Zanella Figueroa expuso que las declaraciones de Godínez Flores no son una novedad, “pues de tiempo atrás es un secreto a voces –las narcolimosnas-- que no ha escapado a la opinión pública”.

Abunda que aun cuando no puede comprobarse el origen de los dineros que se perciben, es claro que un jerarca puede identificar las grandes cantidades económicas en donativos y establecer de quién provienen.
Recuerda las recientes declaraciones del papa Benedicto XVI, quien había denunciado la corrupción oficial en México, “pero ahora con estas declaraciones del obispo, la situación se empata. En términos deportivos, es un autogol de Godínez”.

En cuanto a lo que pueda suceder, Zanella establece que “no va a pasar a mayores, nadie va a investigar y todo se quedará en el olvido”.

Proceso, 22-08-05

pobreza infantil

siroco — 2007-03-28 GTM 1 @ 12:14

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dio a conocer ayer el segundo índice de los derechos de la niñez mexicana de seis a 11 años, en el que el país obtuvo un puntaje de 6.53, lo cual revela lo lejos que está la nación de garantizar requisitos mínimos de bienestar a ese sector de la población.

El estudio muestra las profundas desigualdades en el territorio nacional, pues 19 de las 32 entidades federativas tienen un puntaje inferior a cinco y hay estados, como Chiapas, donde un niño tiene 50 por ciento menos de posibilidades de vida y de acceso a la educación que uno de Nuevo León.

La representante de Unicef en el país, Yoriko Yasukawa, destacó que "México, siendo una gran potencia económica en el mundo, aún tiene a más de 60 por ciento de sus niños y niñas -alrededor de 24 millones- viviendo en la pobreza". Además, añadió, alrededor de 2 millones de pequeños no van a la escuela y más de 3 millones de menores de 14 años trabajan, pese a que la ley lo prohíbe.

En este país, añadió, un niño que nace en el segmento de 20 por ciento de la población más rica recibirá en promedio 12 años de educación, mientras uno que nace en el 20 por ciento más pobre sólo recibirá tres años de enseñanza.

La funcionaria destacó que las causas de esta exclusión son la pobreza, la desigualdad y la discriminación. En México y en América Latina, enfatizó, la desigualdad es un tema crucial porque Latinoamérica es la región más desigual e injusta del mundo.

Esta desigualdad puede observarse en los resultados de este segundo índice de Unicef, en el que destaca que los niños del Pacífico Sur y del Golfo tienen las peores condiciones para el ejercicio de sus derechos. Dicho indicador mide, en una escala del cero al 10, el grado de cumplimiento de los derechos prioritarios de los menores en tres puntos: derecho a la vida, a la educación y a vivir sin maltrato ni violencia.

Chiapas obtuvo el puntaje más bajo con 4.47. Otras de las entidades en donde los niños no cuentan con las mejores garantías son: Oaxaca con 4.85 puntos; Michoacán, 4.93; Guerrero, 5.31; Campeche, 5.45; Puebla, 5.61; Veracruz, 5.71 y Jalisco, 5.91.

En contraste, los menores del norte tienen mejores condiciones para el ejercicio de sus derechos. Nuevo León tiene el índice más alto con 8.20; Coahuila obtuvo 8.03, Durango, 7.61; Sonora, 7.53; Tamaulipas, 7.34. La excepción es Chihuahua, que ocupó el segundo lugar, después de Chiapas con sólo 4.72.

La capital del país está en tercer lugar en el índice más alto con 7.85. Sólo 13 entidades federativas lograron ubicarse por encima del promedio nacional que fue de 6.53. El presidente del Consejo Consultivo de Unicef en el país, Vicente Corta, señaló que ninguna sociedad puede estar cómoda con ese puntaje, si bien es cierto que el índice mejoró en comparación con el de 1998, año en el que apenas se logró 5.06.

En relación con 1998, el índice que más creció, aunque tiene el puntaje más bajo, fue el de Chiapas con un aumento porcentual de 168.4. Dos estados no mejoraron la garantía de los derechos para los niños de 6 a 11 años: Baja California Sur, en donde se dio un aumento considerable de las muertes evitables de menores; y Chihuahua, en donde se incrementó el número de menores que no asiste a la primaria.

Desnutrido, uno de cada cinco menores

Yasukawa señaló que el país ha avanzado en los objetivos de la Cumbre del Milenio, pero aún falta mucho en varios ámbitos. Por ejemplo, añadió, la desnutrición a escala nacional aún es muy alta: "Casi uno de cada cinco niños sufre este problema y en áreas rurales la cifra se incrementa tres veces más, y entre indígenas, cuatro veces más".

La funcionaria destacó la necesidad de que esta información se convierta en hechos políticos que obliguen a las autoridades a actuar. Durante la presentación del informe, realizada en el Museo Papalote, el titular del Consejo Nacional para la No Discriminación, Gilberto Rincón Gallardo, manifestó que estos resultados, los cuales revelan "la suma de vulnerabilidades", obligan al Estado a desarrollar una política integral y muestran los puntos en los que hay que enfocarse para aplicar acciones concretas, pues es el momento de trascender las declaraciones.

La Jornada, 15-12-05