El barroco es a lo hispano lo que el muñeco al ventrílocuo. Primero la marca barroca, siempre de mano de la hispanidad, y más tarde los logos de lo hispano y lo latino han acabado de crear una especie de cordón umbilical en la mente y en el corazón, en el imaginario en definitiva, de las elites españolas y de la mayoría de países iberoamericanos. Todo para tapar un fenomenal fracaso mediante la ilusión y el fomento de la miopía. El síndrome de Estocolmo: culturas secuestradas que ya no saben vivir sin el criminal.