La cultura como hipocresía (II)
Un nuevo ejemplo de la capacidad española de disociar cultura y sociedad:
-"España se pasa por el forro las denuncias de Naciones Unidas sobre derechos humanos"
Un nuevo ejemplo de la capacidad española de disociar cultura y sociedad:
-"España se pasa por el forro las denuncias de Naciones Unidas sobre derechos humanos"
"Barceló en la cúspide. Pintar la cúpula de las Naciones Unidas"
Por Arturo F. Rodríguez
(artículo publicado en Mugalari -diario Gara-, 22-11-08)
La portada de El País semanal del 2 de Noviembre con la imagen de Barceló (Felanitx, 1957) trabajando en el encargo que le ha sido solicitado para el edificio de la ONU, en Ginebra, nos ofrecía ya un auténtico ejemplo de la complejidad del aparato mediático que rodea a una operación de estas características. En la imagen, con la apariencia de un cartel de película de ciencia-ficción, se mostraba al artista enfundado en una escafandra a modo de astronauta y manejando un extraño artefacto similar a un arma de gran calibre que no era otra cosa que un eyector de pintura grumosa. La fotografía, en la que el autor dispara cañonazos de su arte en un escenario de colores encendidos nos acerca a la acción creativa del artista y a su inspirado trabajo mediante una imagen vistosa y radicalmente innovadora; toda una actualización tecnológica del genio-pintor que conecta a la perfección con las fórmulas estéticas de la palpitante cultura visual actual.

“Miquel Barceló, una odisea en la ONU” es el título que completa esta imagen de Agustí Torres, autor del reportaje gráfico en el que se describen algunos de los avatares de este trabajo que ha tenido como destino un gran espacio de la sede de la ONU, rebautizado como “Sala de los derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones”. En dicho reportaje se hace referencia a la evolución del proyecto y a los distintos artilugios que se han fabricado especialmente para su complicada realización. Materiales específicos para la creación de relieves y “estalactitas”, así como maquinaria especial para su tratamiento, pigmentos exclusivos, etc, lo que añade un plus de I + D hispano a la propuesta, seguida siempre muy de cerca, según el propio autor, por el cuerpo diplomático y por el propio Presidente Español, “que ha tenido mucha paciencia, ya que estuve a punto de tirar la toalla varias veces”.
El aparato mediático venía también aderezado por un reportaje (todo un trailer) en la televisión española, así como otras muchas noticias y presentaciones que han ido ensombreciendo el colorido de la obra al conocerse su coste y el modo en que ha sido financiado. Y es que ésta es de largo la colaboración artística más importante realizada jamás por un Estado miembro de las Naciones Unidas. Lo cierto es que la obra sale cara: 18,5 millones de euros, más un 10% de desviación presupuestaria “autorizada”. Pero la polémica que ha envuelto a este asunto tiene que ver con la utilización de una partida de 500.000 euros de los Fondos de Ayuda al Desarrollo (FAD), lo que se justificó como “la contribución de esta obra de arte a la promoción de los derechos humanos y el multilateralismo”, mientras que otros han visto en esta financiación una usurpación de las partidas destinadas, por ejemplo, a vacunaciones en el tercer mundo, etc.
Polémicas aparte, lo que de verdad tiene miga en todo este asunto es la decisión con que el Gobierno Español ha apoyado la iniciativa. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se refirió a ella como «la Capilla Sixtina del siglo XXI». Concluyendo asimismo que «La sociedad española debe estar orgullosa de contribuir a un mundo mejor con una obra como ésta»; «No voy a contestar sobre el coste porque el arte no tiene precio. Es de necios confundir valor y precio».
Y efectivamente el ministro español lleva razón; todas estas discusiones que confunden valor y precio ya no tienen sentido y sólo sirven a los muchos polemistas que se mueven en el debate artístico, más volcados en la detección y señalización de espacios de poder que en la observación crítica de las políticas culturales. Porque lo que viene a constatar tanto el encargo, el tipo de obra así como su presentación mundial en horario de máxima audiencia es la consecución de un modelo que ya inaugurara en el Partido Socialista al llegar al poder en el año 82 y cuya coda podemos observar ahora precisamente allí donde el símbolo de las Naciones Unidas acaba en posmoderna cúpula; no se podía llegar al cielo de manera más directa…
Miquel Barceló fue el autor que a mediados de los 80 representó la nueva imagen de España en la escena artística internacional. Ungido por el poder para ser representante de una nueva generación de creadores “jóvenes y rebeldes”, y con el aval del mismo mercado en el que se apostó la política cultural estatal, el artista toca ahora el cielo de las Naciones Unidas en el preciso momento en que el G-20 permite a Zapatero jugar con los chicos mayores del patio en el casino financiero global. Todo encaja a la perfección, tal es el espacio actual de las relaciones del arte con la política y tal es el resultado estético de la operación: una gruta pintada por un astronauta con vivos colores, algo misterioso, algo primigenio, todo neutro…
Jorge Luis Marzo señalaba bien esta dimensión del poder a través de la políticas culturales en su texto “El ¿triunfo? de la ¿nueva? pintura española de los 80” (Toma de Partido. Desplazamientos, QUAM, Barcelona, 1995, pp. 126-16; accesible en www.soymenos.net), cuando señalaba: “…una práctica artística voluntariamente sometida a las directrices del mercado y acrítica estéticamente. Esto es, una práctica del arte emblemática de la tradicional lectura del artista nacional español: dramático, explosivo, vitalista, individualista, cuya “rebeldía” pulsional es matemáticamente categorizada como acto político, sin necesidad de apelar más allá; un arte exportable debido a los similares procesos estéticos y comerciales que se daban en contextos extranjeros; un arte de respuestas y no de preguntas, ya no sujeto a coordenadas o presiones generales de sistema sino a voluntades estrictamente personales, por lo tanto un arte manipulable por la misma cultura oficial”.
La perspectiva del tiempo nos permite ahora cerrar este atinado análisis de lo que significó la pintura de los años 80 con este caso tan sabroso en el que se mezcla la imagen de ciencia ficción, la ficción de las políticas culturales, la cultura mediática y el lugar simbólico del arte en todo este entramado, cuyo objetivo final es simplemente servir de decoración allí donde se hable de los Derechos Humanos.
La política española de las artes se define por un perfil de gestión muy definido: el estado es el propio comisario de las exposiciones que programa. El arte español es el directo resultado del continuado esfuerzo del poder por promoverlo, acogerlo y darle sentido nacional: “limpia, pule y da esplendor”. La monarquía habría sostenido el arte más excelso, habría creado las colecciones y los museos nacionales, habría importado a los mejores artistas de su tiempo. Gracias al estado, el mundo admiraba a los grandes maestros españoles. Si en el siglo XIX, España no había alcanzado la altura artística de otros siglos se debía a que el papel del estado se había cuestionado. Y si durante las dos Repúblicas, muchos de los grandes artistas habían emigrado al extranjero, ello se debía a unas políticas estatales en absoluto acordes con la tradición, siempre garante de la calidad de la producción nacional. Gracias a la política artística instituida en democracia -directamente prestada del Franquismo-, la Monarquía pudo recuperar su emblemática posición de "vehículo" entre lo "nacional" y el esplendor.
He aquí un fragmento de la presentación del Príncipe Felipe de Borbón de un documental dedicado a Velázquez y filmado en el Museo del Prado, y dirigido por Pilar Miró en 1990.
El President de la Generalitat de Catalunya se va a México a "ensalzar la producción cultural catalana", en el marco de una estrategia de promoción internacional a golpe de talonario, como ya hizo hace unos años en la Feria del Libro de Guadalajara o más recientemente en la Feria del Libro de Frankfurt.
Paralelamente, se está desmantelando toda la estructura artística de Catalunya, dejando a los creadores a la mera intemperie, como en el caso de la clausura del Centre d'Art Santa Mònica de Barcelona; el último centro de arte de la ciudad con vinculaciones directas con el tejido local.
De nuevo, el empleo grandilocuente de la cultura usado en contra de los propios creadores culturales.
Para más información sobre el caso Santa Mònica, entrar aquí (Cultura de Base)
De nuevo atacan con la "cultura", un término mitificado hasta la extenuación, pero de gran operatividad simbólica. El acento no se pone sobre la ciencia, la democracia o la justicia social, sino sobre la cultura, porque es desde ésta de dónde parten las esencias.
Si la cultura es el eje central de la marca hispana (una especial forma de ser que se manifestaría concreta y espontáneamente), al vincularla a la historia de las sociedades que la protagonizan, ¿cómo comprender esa misma idea de cultura (atractiva) cuando la historia muestra tal fracaso social y político? ¿no es perversa la disociación entre cultura y sociedad?
Ver "Una nación cultural única" (El País, 7 oct 08)
El filósofo chileno Sergio Rojas me remite la siguiente entrevista al responsable de cultura vaticano, en la que explica la nueva estrategia eclesiástica respecto al arte contemporáneo:
El Vaticano a la Bienal de Venecia
Entrevista a Gianfranco Ravasi, Ministro de cultura del Vaticano
Publicada en el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung
Por Ute Diehl
Mármol color gris es el que domina en la frugal sala de recepción de Gianfranco Ravasi. Las oficinas del ministro de Cultura del Vaticano se ubican en la monumental Via della Conciliazione, la cual fue mandada a construir por Mussolini para que atravesara el Borgo hacia la Catedral de San Pedro. Aunque por motivos de oficio tiene pocas necesidades, este clérigo sí hecha de menos su bella sala de estudios en la Biblioteca Ambrosiana, justo al lado de la Pinacoteca.
-Apenas llegó al cargo de Ministro de Cultura del Vaticano, sorprendió con una idea poco común. Usted quiere erigir para la Bienal de Venecia de 2009 un pabellón para el Vaticano. ¿Cómo llegó a esta idea?
El arte contemporáneo apenas ha sido considerado por la Iglesia Católica. Más bien se ha concentrado en la arquitectura. Pero en todo caso, la lista de desvaríos arquitectónicos entre las construcciones sacras modernas es bastante larga. Con el arte contemporáneo ni siquiera ha comenzado el debate. Ello por no mencionar a la música seria de carácter moderno, la cual ha sido completamente dejada de lado. Sueño con que la Santa Sede encuentre en Venecia un lugar en el que pueda iniciar, ante el público internacional, un diálogo con el arte contemporáneo.
- Bastante atrevido. Usted podría llegar a estar en medio de un campo de tiro… a los artistas les gusta provocar una y otra vez al clero.
Tengo bastante claro en lo que me estoy metiendo. Es completamente concebible que en el momento en que expongamos, se vea en algún lugar cercano a una Madonna que llore esperma, como hace poco en Bologna, o una escena de la última con jóvenes masturbándose, como ahora en Viena, la cual hay que advertir fue dibujada por un artista de gran calidad, Alfred Hrdlicka. Lo cierto es que hoy en día hay de todo para todos.
- ¿En qué parte de Venecia hará su aparición el Vaticano?
Eso todavía no se ha decidido. Hemos recibido una serie de ofertas, las cuales todavía tengo que analizar. El presidente de la Bienal, Paolo Baratta, está muy interesado en nuestra participación. Mediante un pabellón del Vaticano, la Bienal podría ganar bastante en actividad internacional. Baratta podría albergarnos en alguna parte del recinto de L’Arsenale. La facultad de arquitectura de la Universidad de Venecia nos ha ofrecida algunas de sus instalaciones más grandes que están repartidas por la ciudad. El Patriarcado de Venecia pondría a nuestra disposición una serie de iglesias, las cuales hoy en día sólo se pueden visitar mediante el pago de una entrada. También nos ha inivtado la Fondazione Cini en la Isola Maggiore, fascinante. Personalmente, había pensado en los viejos edificios de cofradías activas que existen en Venecia. Estos están ricamente ornamentados con frescos, y así sería posible la confrontación –que yo prefiero- entre herencia artística y producción contemporánea.
-La denominación de Pabellón del Vaticano llama al engaño, puesto que seguramente no se trata de una presentación nacional de arte proveniente del Estado del Vaticano. ¿Qué es lo que mostrarán? ¿Arte católico o arte que, en un sentido general, trasmita espiritualidad?
Todavía no he trabajado en un proyecto concreto. En ningún caso el aporte del Vaticano debería ser entendido como una “contra” Bienal. Quizás proponga un tema e invite a artistas internacionales para que lo trabajen. El tema podría ser un texto bíblico o un símbolo como “agua” o un tema espiritual muy amplio. Naturalmente debería existir una relación con la cristiandad. La Iglesia es, después de todo, una portadora de cultura y no sólo una asociación caritativa. En ningún caso estableceré una competencia. Esto siempre viene acompañado de cosas terribles. Un artista es apoyado por un Cardenal, el otro por un político. Existe presión de todos lados y al final ya no se sabe que es lo que se está eligiendo. Desde que tuve esta idea de la Bienal, fui inundado de consultas. Los artistas son los que se acercan y siempre son los de la peor especie: estética de la emoción y del sentimiento. Incluso me envían pequeños modelos de esculturas. Quisiera decirles a todos ellos: “¡Por favor, no se presenten!” Seré yo mismo quien salga a buscar.
- Ya en el barroco se produjo un Kitsch religioso. En esa época, el arte debía servir a la Iglesia y tenía que seguir un esquema iconográfico. Y a pesar de todas las limitaciones fue posible la genialidad sin reparos de un Caravaggio. Cuando hoy en día la Iglesia realiza encargos, por lo general sólo se obtienen resultados mediocres. ¿Por qué?
Los artistas piensan demasiado en qué es lo que le agradaría a la Iglesia. Nada bueno puede salir de eso. Una obra débil, sin embargo, habla mucho más de quien realizó el encargo que del artista. Hasta ahora, como obispo, nunca he realizado encargos. Pero en algún deseo hacerlo. Espero que me resulte. El arte contemporáneo debe estar presente en los nuevos espacios de las iglesias. Soy amigo de algunos arquitectos como Mario Botta, y conozco muy bien a Renzo Piano, Tadao Ando y Alvaro Siza. Por lo general, construyen espacios bellos. Pero estos espacios los quieren para ellos. No quieren en absoluto trabajar en conjunto con otros artistas. La instalación del espacio sagrado es algo que se le deja al párroco, quien instala un altar horrible y una figura de la Madonna de pésima calidad. Ni siquiera somos capaces de generar lugares de culto nuevos y convincentes.
-¿Juega el arte un papel en la formación de sacerdotes?
La más Antigua de las universidades papales en Roma, la Gregoriana, integró desde hace muchos años la historia del arte en su programa de estudios. La Universidad Papal Regina Apostolorum ofrece desde hace poco una maestría en Historia del Arte e Historia de la Construcción de Iglesias Contemporánea. Nosotros tenemos que preservar la herencia artística y en algún momento llegaremos al presente.
- La conferencia episcopal italiana acaba de publicar una nueva edición del Lezionario. Este texto de lecturas de varios tomos, que litúrgicamente reemplaza a la Biblia, hasta ahora contenía ilustraciones de miniaturas medievales. Usted fue partidario de una configuración gráfica moderna. Se les encargaron ilustraciones a 30 artistas contemporáneos, el resultado es bastante decepcionante.
Sí, el nuevo Leccionario está gráficamente mal logrado. Se escogieron a artistas que son “cercanos a la Iglesia”, sea lo que esto quiera decir. No hubo coraje para rechazar a ciertos artistas. Entre ellos hay artistas destacados, como Sandro Chia o Mimmo Paladino, pero cuyas contribuciones no tienen inspiración. El leccionario está ordenado por distintos bloques de texto, que atañen a los días festivos del año eclesial. Los distintos capítulos requieren una cierta cerrazón estilística. En ves de ello, tenemos una mezcla de dibujos abstractos, medio abstractos y figurativos. Se renunció a tener esquemas de composición. Realmente, bregué mucho por este nuevo Leccionario. Y esto es lo que resultó de ello: arte decorativo muy anodino. Si uno piensa en la ilustración cristiana y su tremendo significación para la producción artística en general… pero bueno no sigamos hablando más de ello.
- Por suerte, el Leccionario está pensado sólo para el uso al interior de la Iglesia. Sólo el sacerdote lo ve. .
No, no. Este texto debe estar en púlpito y ser visto por los creyentes.
- La liturgia cristiana ya no alienta abiertamente la capacidad de creación artística. ¿Existe también una crisis de la iconografía cristiana?
Tenemos un gran problema con el lenguaje. ¿Qué lenguaje debemos hablar? Hoy en día, las palabras parecen estar todas gastadas o inutilizables. Pero quien no tiene una legua viva, no puede llevar a cabo un diálogo. La Iglesia está muy encerrada en sí misma. Tiene un cierto temor de introducirse en el mundo de la razón. Incluso el lenguaje de los símbolos ha perdido su fuerza. Uno no les puede ordenar algo a los artistas, pero hoy en día veo dos cosas que evitan, las que en el pasado tuvieron gran significación. Ya no se busca la belleza estética. Por el contrario, se quiere lo no estético. Y los artistas descartan, quizás por temor, las preguntas últimas, las preguntas sobre lo divino, la trascendencia. Además, hoy ya no existe sentido de culpa. Sin el sentido de la culpa no sería pensable la obra completa de Dostoievski. Las grandes religiones tienen esa tarea. Tienen que recordarles a los hombres los asuntos metafísicos. El arte nunca dejó de acoger los grandes temas. Pero quizás sea más bien la Iglesia la que ha perdido el contacto con la creatividad. Por ejemplo, en los años ’60, la Iglesia podría haber adquirido la “Crucifixión” de Joseph Beuys. Eso habría sido una gran señal. Dos botellas vacías, que algunas tuvieron sangre, un poco de alambre y madera. Ese grupo de la crucifixión pertenece a un espacio sagrado, no a un museo. Además, existe una larga lista de exposiciones, con títulos como “Ver a Dios”, “Choosing my Religión”, “Asunto de fe” o “God & Goods”, que han mostrado que la religión está presente en una sociedad secularizada.
-¿Por qué la Iglesia no compra arte?
No quiero demonizar al mercado. En el pasado, grandes príncipes de la Iglesia hacían tratos con el arte. Es completamente posible que en lo futuro exista arte cristiano contemporáneo que tenga un mercado. El problema está en que nadie se atreve a hablar sobre estos asuntos. Pero uno sabe cuánto cuestan las nuevas construcciones de iglesias. Muchas las conferencias episcopales realizan encargos sin entregar medidas precisas. Uno podría ahorrar en costos de construcción e invertir más en arte contemporáneo.
- ¿Hay algún artista especialmente apreciado por usted?
Arnaldo Pomodoro. Soy amigo de él.
-Su arte no es precisamente el más moderno.
Es cierto. El ya es un clásico. Me gusta Jannis Kounellis. Me parece que esas ventanas de píxeles de Gerhard Richter se ven bien en la Catedral de Colonia. Por cierto todavía no las he visto en persona.
-¿No podría El Vaticano otorgar un premio artístico en Venecia?
Sí, he pensado en ello. Así como la Bienal otorga el León de Oro. En este caso, instauraría una comisión de críticos internacionales y junto con ellos realizar la elección. En términos estéticos, la Iglesia quiere ser tomada en serio fuera de sus muros. La exposición del Vaticano en la Bienal podría ser un modelo para el mundo católico.
- El Louvre presenta ahora por primera vez las obras de un artista vivo, Jan Fabre. ¿Sería eso también posible en los museos vaticanos?
Sí, completamente. Los museos tienen un nuevo director, Antonio Paolucci. Con él se podría algo así. El ex director, Francesco Buranelli, es ahora secretario de la Comisión de Bienes Culturales y es mi estrecho asesor en asuntos artísticos. Constantemente tengo nuevas ideas, pero mis planes por lo general fracasan pronto en la prueba de la realidad.
Respuesta de Arturo Navarro, director del Centro Cultural Mapocho (Santiago de Chile) a las declaraciones de César Antonio Molina, Ministro de Cultura español, en entrevista al diario El Mercurio:
lunes 12 de noviembre de 2007
CARTA ABIERTA AL MINISTRO DE CULTURA DE ESPAÑA
A PROPÓSITO DE SU ENTREVISTA CON ARTES Y LETRAS, EL MERCURIO 11-11-2007
Estimado Señor César Antonio Molina,
Lamento profundamente no encontrarme entre los afortunados que lo conocen y ante los cuales usted no necesita presentación, según afirma en reciente entrevista en Artes y Letras de El Mercurio.
Lamento aún más enviarle esta carta en momentos en que la abrumadora mayoría de los chilenos, y yo entre ellos, solidarizamos al igual que nuestro gobierno, con la ira del Rey Juan Carlos y los buenos oficios del Presidente Rodríguez Zapatero en la Cumbre Iberoamericana.
Pero no puedo dejar pasar algunas afirmaciones que me preocupan.
La primera de ellas dice relación con su concepto sobre los Institutos Cervantes, que están muy bien, pero que, a mi juicio, representan sólo la política cultural de España y no de toda Iberoamérica. El hecho de que “la mitad de la mano de obra que allí labora” es de origen latinoamericano o que tengan “bibliotecarios argentinos y un director que es colombiano” no hacen que un instituto tenga una “vocación hispanoamericana”. Yo trabajo muy a gusto con un camarógrafo originario de Cuba, pero no puedo decir que estoy haciendo cine cubano.
Chile tiene una política cultural aprobada participativamente hace dos años, que se proyecta al 2010, y le aseguro que quienes la fijamos en una Convención y creemos que así se establecen las políticas culturales, no hemos sido consultados ni considerados para fijar la política del tal instituto que, además, no opera en Latinoamérica porque lo más importante, le cito, “es extenderse por todo el mundo de habla no española”. Bendito intercambio cultural.
Bueno, pero en su concepto, no es necesario el intercambio con nuestros países, total “Nosotros en el Ministerio de Cultura, vamos a hacer un Congreso Iberoamericano de Cultura. El próximo será en México y estará dedicado al cine…” muy bien, ¿ya están tambien decididas las conclusiones de dicho encuentro? Tal vez, porque usted adelanta una observación sagaz: “Es curioso que estemos invadidos por el cine norteamericano.” Claro, ellos se interesan por nosotros, ¿será porque no hablamos inglés?
Luego, usted regala primogenituras: “México es el hermano mayor de todo el mundo de habla española…” ¿Será por sus premios Nobel, por sus cineastas, por sus pintores, por sus músicos? ¿O sólo por la cantidad de su población?
Finalmente, hermanos menores al fin, nos castiga: no tendremos derecho a las itinerancias del Museo del Prado y el Museo Reina Sofía porque no tenemos cuadros que prestar, como L’Hermitage o el Louvre. O sea, coherente con lo anterior, sigamos mandando la cultura española allí donde ya hay museos y no hablan español. Total, nosotros estamos condenados a ser hispanohablantes e incultos.
Termino, señor Ministro, llamando su atención sobre el hecho que este lejano y pequeño país conquistado por el reino de España pero independizado hace cerca de 200 años, se ha dado un modelo de institucionalidad cultural participativo, cuyo máximo órgano es un Directorio Nacional colegiado, que usted debió visitar, o mejor me corrijo, que habría estado muy dispuesto a recibirlo en un pié de igualdad y tal vez informarle de nuestro modelo que algunos lugares de España, como Cataluña, recién comienzan a adoptar.
Tal vez le hubiese servido.
Una lástima.
Atentamente,
Arturo Navarro
Publicado en Infrastructura y Gestión Cultural
He aquí la entrevista concedida por Cesar Antonio Molina, el hispanísimo Ministro de Cultura español, al no menos hispanófilo diario chileno El Mercurio. Impagables palabras sobre la política cultural de estado:
EL MERCURIO. ARTES Y LETRAS
Domingo 11 de Noviembre de 2007
POLÍTICAS PÚBLICAS.
"Entrevista a César Antonio Molina, ministro de Cultura español"
POR MACARENA GARCÍA G.
Vino a Chile a inaugurar una exposición patrimonial de arqueología española en el Centro Cultural Palacio La Moneda y aprovechó la visita para contar cómo va su guerra contra los "neopiratas", una empresa cazatesoros de Estados Unidos. Asimismo, explicó que las muestras del Museo del Prado no vienen a Latinoamérica porque aquí no tenemos nada que prestarles a cambio.
A comienzos de julio, asumió el Ministerio de Cultura español el reconocido escritor César Antonio Molina, hasta entonces director del Instituto Cervantes. No demoró en transformar en noticia a la cartera menos noticiosa de todas. Sus encontronazos con la también escritora, y entonces directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regás; la dimisión de la directora del Museo Reina Sofía y su energético repudio a una empresa norteamericana que extrae tesoros de los galeones hundidos lo llevaron a las primeras planas. Asumió cuando restaban ocho meses de gobierno, pero dejó en claro que le bastaban.
César Antonio Molina -quien se dio el tiempo para publicar un último poemario, "Eume", en julio pasado- cuenta entre sus oficios el de escritor, profesor universitario, periodista y director de instituciones culturales. Pero al obligarlo a optar se queda con el de escritor y explica que lo único que se precisa para vivir vidas paralelas es "saber mantener el tiempo cotidiano de dedicación a la lectura y a la escritura". La ventaja la describe sin falsa modestia: "Soy una persona que no necesito presentarme, ni en el mundo de la cultura de España ni en Hispanoamérica, ni en Europa".
Hoy, el enemigo número uno de César Antonio Molina es Odyssey Marine Expedition, una empresa privada estadounidense -que cotiza en bolsa y fue al alza cuando se estrenó la última versión de Piratas del Caribe-, que se dedica a localizar y rescatar los tesoros del fondo del mar. En mayo pasado, durante una exploración en la costa de Gilbraltar en busca de un barco británico hundido en el siglo XVII, Odyssey aprovechó de hacerse con un botín compuesto por 17 toneladas de monedas de plata y oro desde un navío que bautizaron como "Black Swan". El tesoro, tasado en 370 millones de euros, se convirtió en el mayor hallazgo subacuático de la historia y encendió todas las alertas en el gobierno español. En el supuesto de que se trata de un galeón español, interpusieron una querella contra los norteamericanos, la cual, según el ministro, "se transformará en un ejemplo para el mundo".
Los norteamericanos no tardaron en cargar las monedas en un avión con destino a EE.UU. y se defienden diciendo que el barco no estaba en aguas territoriales españolas y que están dispuestos a dar una parte del tesoro si se identifica la nacionalidad del galeón.
-Usted ha definido a Odyssey como una empresa dedicada al saqueo, pero ellos se autodefinen como una compañía privada dedicada a la investigación antropológica y los acusan de haber rechazado rescatar a medias el tesoro del Black Swan.
"Nunca rechazamos el rescate a medias porque el Ministerio de Cultura español jamás se metería en una conversación sobre ese asunto. ¡No vamos a compartir con unos piratas el saqueo de nuestro patrimonio!".
-Pero la Armada británica sí trabajó con ellos.
"Ellos sabrán. Nosotros tenemos unas ideas propias, que además compartimos con la Comunidad Europea y no vamos a permitir que nadie entre en nuestras aguas para recuperar nuestros galeones".
César Antonio Molina remarca el "nuestros" con evidente molestia. Se trata de un tema legalmente complejo -sobre todo cuando los barcos se encuentran fuera de la jurisdicción marítima-, pero él confía en lograr una legislación acorde con los nuevos tiempos de "saqueo organizado".
-Usted está impulsando una ley de protección patrimonial submarina.
"Estamos haciendo una ley más estricta y más dura, y la semana que viene la voy a llevar a Bruselas a la reunión de ministros de cultura de Europa".
-Se calculan más de 800 barcos hundidos en las costas andaluzas, expuestos al saqueo. ¿El gobierno español está dispuesto a hacerse cargo de la recuperación de ellos? Los arqueólogos reclaman la ausencia de fondos.
"Es que tampoco hay por qué sacar todo el patrimonio de los mares, hay que ver qué es lo que se puede sacar y cómo. El rescate lo vamos a hacer nosotros con nuestros medios, con nuestros tiempos y sin la intervención de una empresa que se dedica al robo del patrimonio de otros países".
España y sus colonias
-El Instituto Cervantes, la principal herramienta de promoción cultural de España, cuenta hoy con 67 centros en 40 países. Sin embargo, como prioriza la enseñanza de la lengua, no existe en los países de habla hispana. ¿Ha perdido prioridad el intercambio cultural con Latinoamérica?
"El Instituto Cervantes es una institución educativa y cultural y española, pero con una vocación hispanoamericana porque ahí están representados todos. La mitad de sus más de 2.000 trabajadores son latinoamericanos, hay un director que es colombiano, bibliotecarios argentinos, profesores de todos los países. Y no tiene sedes acá porque lo más importante ahora es extenderse por todo el mundo de habla no española, pero en futuro sí que tendrán que haber".
-¿Se prevé, también, mayor representación de este continente en su programación cultural?
"Mira, la biblioteca de Manchester lleva el nombre de Jorge Edwards; la de París, el de Octavio Paz; la de Nueva York, de Borges; Gonzalo Rojas le da el nombre a la biblioteca de Bremen. Hoy recordábamos con Gonzalo Rojas los viajes por todo el mundo que ha hecho a través del Instituto Cervantes. Es un instrumento puesto a disposición de Hispanoamérica".
-¿Y qué otros instrumentos tiene España? Pienso en los esfuerzos por realizar coproducciones cinematográficas, aunque éstos no han logrado levantar la industria del cine hablado en español.
"Nosotros en el Ministerio de Cultura, a partir del año que viene, vamos a hacer anualmente un Congreso Iberoamericano de la Cultura. El próximo será en México capital y va a estar dedicado al cine; no sólo va a haber proyección de películas de todo nuestro mundo hispanoamericano, también vamos a debatir como éstas pueden circular bien por nuestra geografía. Es curioso que estemos tan invadidos por el cine norteamericano".
-Es bastante estratégico que esta reunión sea en México, un país que tiene una industria de cine bastante desarrollada y que está exportando guionistas y directores a Estados Unidos.
"México es el hermano mayor de todo el mundo de habla española y, junto con Brasil, del continente iberoamericano. Es una idea que ha partido de México y España a la que se han adherido todos los países. Después haremos otro encuentro en Brasil dedicado también a un tema monográfico y después nos detendremos aquí en Chile con el Congreso de la Lengua. La Real Academia Española, las Academias de la Lengua y Chile van a hacer este encuentro como se ha hecho siempre, pero ahora el Ministerio de Cultura va a ayudar con actividades culturales importantes para enriquecer el debate y hacer algo de gran envergadura".
-¿Por qué las muestras de Museo del Prado y del Reina Sofía no itineran...?
"Itineran muchísimo".
-¿A Latinoamérica?
"Ah, porque hay que pensar que los grandes museos son los que te prestan cuadros para hacer grandes exposiciones. El Ermitage te presta cuadros, el Louvre, en fin. Así se hacen los acuerdos".
-La semana pasada la cámara de diputados aprobó la Ley de Memoria Histórica, que entre otras tantas cosas significará la remoción de los símbolos franquistas de edificios y espacios públicos. Sin embargo, ésta no cuenta con el apoyo del Partido Popular y su líder, Mariano Rajoy, dijo que la derogará si es elegido presidente. ¿Cómo se llevarán a cabo las acciones si cuenta con tal rechazo en la oposición?
"Vamos a ver. Esta es una ley aprobada por el parlamento y se tiene que cumplir dentro de los ayuntamientos (municipalidades) de todos los partidos. Primero Rajoy tiene que salir y hasta que salga... Las leyes se cumplen, les gusten a unos o no les gusten".
-La ley comprende también la creación de un Centro Documental de la Memoria Histórica en Salamanca. ¿Allí se indexarán por nombres los documentos referidos a las víctimas de la represión? ¿Cualquiera podrá ir a preguntar por sus antepasados?
"Cualquier persona puede ir a preguntar y le van a dar información, también puede reclamar los documentos de su familia y conseguirlos".
El despegue del español
-Según sus declaraciones, el español es la lengua que más ha crecido en los últimos años. ¿Es posible que se transforme en un idioma comodín, como hoy es el inglés y antes fue el francés?
"El español hoy en día es la segunda lengua después del inglés. Porque el hindi y el chino los hablan millones, pero son lenguas orales. El español es la segunda lengua de comunicación y es la más demandada de enseñanza. En el siglo XXI el inglés mantendrá su hegemonía, pero el español seguirá teniendo una presencia fundamental, como la tuvo en siglos pasados. Para 2050 hay previsiones de una cierta equiparación con el inglés. Tenemos que ser conscientes de lo que eso significa, y trabajar para que se mantenga".
-La aceptación de la "ñ" en los dominios de internet es una conquista.
"Una batalla ganada que ayer (el lunes) celebramos con el Presidente del gobierno y los representantes de las academias de las lenguas. Tenemos un gran poder: nadie puede prescindir de nuestra lengua y nuestra cultura, porque tenemos una gran cultura -escritores y pensadores- que la sustenta".
En EL MERCURIO
Unos sistemas educativos tantas veces fracasados se merecen sólo unos estudiantes inteligentes y motivados, como la chilena Música Sepúlveda, conocida como "María Música" (muy revelador también el tratamiento informativo de la noticia):
Por sugerencia del siempre perspicaz Edgar Clement, aquí teneis un interesante argumento sobre el uso de los audiovisuales en la conquista cultural de México: