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Category: política cultural

Una enorme capacidad de enriquecimiento

siroco 09/05/2009 @ 10:28

"Cada edición de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos constituye una excelente manifestación de la variedad y riqueza cultural del mundo, de sus distintos valores o señas de identidad. Por eso, creemos llega la hora de unos Juegos en clave hispana [...] Don Juan Carlos aseguró que Barcelona'92 fue la "festiva expresión de nuestra España moderna y democrática" y que Madrid'16 quiere simbolizar "la enorme capacidad de enriquecimiento del ser humano, que tanto nuestro país como el ámbito cultural al que pertenece, han aportado y aportan a un mundo global".

Gran capacidad de enriquecimiento...
Ambito cultural al que España pertenece...
Juegos en clave hispana...


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A Fair(y) Use Tale

siroco 30/04/2009 @ 19:37

Miren qué joya. El copyright explicado con fragmentos de Disney.
La web de Eric Faden.

Más sobre el tema en VuduTV, del amigo Félix Pérez-Hita.

Giorgio Agamben, "¿Qué es lo contemporáneo?"

siroco 05/04/2009 @ 18:01

Este texto fue leído en el curso de Filosofía Teórica celebrado en la Facultad de Artes y Diseño de Venecia entre 2006 y 2007.

¿Qué es lo contemporáneo?
Giorgio Agamben

La pregunta que quisiera apuntar al comienzo de este [texto] es: “¿De quién y de qué somos contemporáneos? Y, ante todo, ¿qué significa ser contemporáneos?” Una primera y provisoria indicación para orientar nuestra búsqueda hacia una respuesta nos llega de Nietzsche. Justamente en uno de sus cursos en el Collège de France, Roland Barthes la resume de esta manera: “Lo contemporáneo es lo intempestivo”. En 1874, Friedrich Nietzsche, un joven filósofo que había trabajado hasta ese momento con textos griegos y dos años antes había alcanzado una inesperada fama con El nacimiento de la tragedia, publica las Unzeitgemässe Betrachtungen, las “Consideraciones intempestivas”, con las que quiere hacer las cuentas con su tiempo, tomar posición con respecto al presente. “Esta consideración es intempestiva”, así se lee al principio de la segunda “Consideración”, pues trata de “entender como un mal, un inconveniente y un defecto algo de lo que la época está orgullosa, es decir, su cultura histórica, pues yo pienso que todos somos devorados por la fiebre de la historia pero por lo menos tendríamos que darnos cuenta”. Nietzsche coloca su pretensión de “actualidad”, “su contemporaneidad” con respecto al presente, dentro de una falta de conexión, en un desfase. Pertenece verdaderamente a su tiempo, es realmente contemporáneo aquel que no coincide perfectamente con él ni se adapta a sus pretensiones, y es por ello, en este sentido, no actual; pero, justamente por ello, justamente a través de esta diferencia y de este anacronismo, él es capaz más que los demás de percibir y entender su tiempo.

Esta falta de coincidencia, este intervalo no significa, obviamente, que contemporáneo sea aquel que vive en otro tiempo, un nostálgico que está mejor en la Atenas de Pericles o en el París de Robespierre y del marqués de Sade que en la ciudad o en el tiempo en el que le tocó vivir. Un hombre inteligente puede odiar su tiempo, pero de todas maneras sabe que pertenece a él irrevocablemente, sabe que no puede huir a su tiempo.

La contemporaneidad es esa relación singular con el propio tiempo, que se adhiere a él pero, a la vez, toma distancia de éste; más específicamente, ella es esa relación con el tiempo que se adhiere a él a través de un desfase y un anacronismo. Aquellos que coinciden completamente con la época, que concuerdan en cualquier punto con ella, no son contemporáneos pues, justamente por ello, no logran verla, no pueden mantener fija la mirada sobre ella.

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Educación y fiesta anticlerical en Tabasco

siroco 07/03/2009 @ 11:23

Fragmento del documental "Tabasco entre el agua y el fuego", de Carlos Martínez Assad, en el que se vé a estudiantes de la Escuela Racionalista de Tabasco en los años 20 romper las figuras religiosas que ellos mismos han elaborado en clase a modo de práctica artística.

La cultura, marca de España: entre el sueño y el deseo

siroco 18/12/2008 @ 16:14

La cultura, según la Cultura oficial española, se mueve entre el deseo y el sueño, y de ello se crea una industria de la diplomacia y del dinero. Su control define el relato de la memoria. Nada mejor para ilustrarlo que la sorda lucha entre el Ministerio de Cultura y el de Asuntos Exteriores en el gobierno español:

-"Cultura/Exteriores: primer asalto" (1 de febrero 2008)

-"La cúpula de Barceló reabre la lucha por la acción cultural exterior" (13 Noviembre 2008)

-"César Antonio Molina pide coordinar la acción cultural exterior" (17 de diciembre 2008)

-"Cultura/Exteriores: segundo asalto"(18 de diciembre 2008)

-"Moratinos exige que Exteriores conserve las competencias para la acción cultural en el extranjero" (18 de diciembre 2008)

-"Moratinos se aferra a la cultura" (19 de diciembre 2008)

- "Moratinos y González-Sinde acaban con la pugna por la acción cultural en el extranjero" (14 de julio 2009)

- "Cultura y Exteriores se sientan a fumar la pipa de la paz" (15 de julio 2009)

El Conseller y los manifestantes: el caso cultural catalán

siroco 09/12/2008 @ 18:39

Acció de la plataforma Cultura de Base a Manresa durant l'acte de lliurament dels Premis Nacionals de Cultura 2008 (Teatre Kursaal, 25 oct), protestant per la supressió del Centre d'Art Santa Mònica de Barcelona. El Conseller de Cultura Tresserras va anar a entrevistar-se amb els manifestants al carrer.

Acción de la plataforma Cultura de Base en Manresa durante el acto de entrega de los Premios Nacionales de Cultura 2008 (Teatro Kursaal, 25 de oct), protestando por la supresión del Centro de Arte Santa Mònica de Barcelona. El Consejero de Cultura Tresserras fue a entrevistarse con los manifestantes en la calle.

Para más información: http://www.culturadebase.net

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

fantasías institucionales de ayer y hoy

siroco 07/12/2008 @ 19:19

foto-franco-dau-al-set.JPG

"Tengo una fotografía en la que Franco, rodeado de gente importante, está parado delante de uno de mis cuadros en una de las Bienales Hispanoamericanas. En un rincón del grupo está Llorenç Artigas medio escondido, tapándose la cara para no ser sorprendido por los fotógrafos. Todos ríen. Según Artigas, alguien, creo que era Alberto del Castillo, le decía a Franco: 'Excelencia, esta es la sala de los revolucionarios'. Y parece que el dictador dijo: 'Mientras hagan las revoluciones así…'"

Antoni Tàpies, Memoria personal. Fragmento para una autobiografía, Seix Barral, Barcelona, 1983 (1977), pp. 244-46 y 358-59

La dedicatoria dice: "A l'amic A. Tàpies, el gest no és un saludo, és simplement ... [ilegible]. Amicalment, Llorenç Artigas"

Aquí, algunas imágenes de exposiciones de la época. La viñeta es de la Vanguardia.

franco-en-bienal-51.jpg

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La cultura como hipocresía (II)

siroco 24/11/2008 @ 09:18

Un nuevo ejemplo de la capacidad española de disociar cultura y sociedad:

-"Nada mejor que el arte como mensaje universal para expresar los valores y principios que inspiran a las Naciones Unidas": Rey Juan Carlos.

-"España se pasa por el forro las denuncias de Naciones Unidas sobre derechos humanos"

Barceló en la cúspide

siroco 18/11/2008 @ 09:57

"Barceló en la cúspide. Pintar la cúpula de las Naciones Unidas"
Por Arturo F. Rodríguez
(artículo publicado en Mugalari -diario Gara-, 22-11-08)

La portada de El País semanal del 2 de Noviembre con la imagen de Barceló (Felanitx, 1957) trabajando en el encargo que le ha sido solicitado para el edificio de la ONU, en Ginebra, nos ofrecía ya un auténtico ejemplo de la complejidad del aparato mediático que rodea a una operación de estas características. En la imagen, con la apariencia de un cartel de película de ciencia-ficción, se mostraba al artista enfundado en una escafandra a modo de astronauta y manejando un extraño artefacto similar a un arma de gran calibre que no era otra cosa que un eyector de pintura grumosa. La fotografía, en la que el autor dispara cañonazos de su arte en un escenario de colores encendidos nos acerca a la acción creativa del artista y a su inspirado trabajo mediante una imagen vistosa y radicalmente innovadora; toda una actualización tecnológica del genio-pintor que conecta a la perfección con las fórmulas estéticas de la palpitante cultura visual actual.

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“Miquel Barceló, una odisea en la ONU” es el título que completa esta imagen de Agustí Torres, autor del reportaje gráfico en el que se describen algunos de los avatares de este trabajo que ha tenido como destino un gran espacio de la sede de la ONU, rebautizado como “Sala de los derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones”. En dicho reportaje se hace referencia a la evolución del proyecto y a los distintos artilugios que se han fabricado especialmente para su complicada realización. Materiales específicos para la creación de relieves y “estalactitas”, así como maquinaria especial para su tratamiento, pigmentos exclusivos, etc, lo que añade un plus de I + D hispano a la propuesta, seguida siempre muy de cerca, según el propio autor, por el cuerpo diplomático y por el propio Presidente Español, “que ha tenido mucha paciencia, ya que estuve a punto de tirar la toalla varias veces”.

El aparato mediático venía también aderezado por un reportaje (todo un trailer) en la televisión española, así como otras muchas noticias y presentaciones que han ido ensombreciendo el colorido de la obra al conocerse su coste y el modo en que ha sido financiado. Y es que ésta es de largo la colaboración artística más importante realizada jamás por un Estado miembro de las Naciones Unidas. Lo cierto es que la obra sale cara: 18,5 millones de euros, más un 10% de desviación presupuestaria “autorizada”. Pero la polémica que ha envuelto a este asunto tiene que ver con la utilización de una partida de 500.000 euros de los Fondos de Ayuda al Desarrollo (FAD), lo que se justificó como “la contribución de esta obra de arte a la promoción de los derechos humanos y el multilateralismo”, mientras que otros han visto en esta financiación una usurpación de las partidas destinadas, por ejemplo, a vacunaciones en el tercer mundo, etc.

Polémicas aparte, lo que de verdad tiene miga en todo este asunto es la decisión con que el Gobierno Español ha apoyado la iniciativa. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se refirió a ella como «la Capilla Sixtina del siglo XXI». Concluyendo asimismo que «La sociedad española debe estar orgullosa de contribuir a un mundo mejor con una obra como ésta»; «No voy a contestar sobre el coste porque el arte no tiene precio. Es de necios confundir valor y precio».

Y efectivamente el ministro español lleva razón; todas estas discusiones que confunden valor y precio ya no tienen sentido y sólo sirven a los muchos polemistas que se mueven en el debate artístico, más volcados en la detección y señalización de espacios de poder que en la observación crítica de las políticas culturales. Porque lo que viene a constatar tanto el encargo, el tipo de obra así como su presentación mundial en horario de máxima audiencia es la consecución de un modelo que ya inaugurara en el Partido Socialista al llegar al poder en el año 82 y cuya coda podemos observar ahora precisamente allí donde el símbolo de las Naciones Unidas acaba en posmoderna cúpula; no se podía llegar al cielo de manera más directa…

Miquel Barceló fue el autor que a mediados de los 80 representó la nueva imagen de España en la escena artística internacional. Ungido por el poder para ser representante de una nueva generación de creadores “jóvenes y rebeldes”, y con el aval del mismo mercado en el que se apostó la política cultural estatal, el artista toca ahora el cielo de las Naciones Unidas en el preciso momento en que el G-20 permite a Zapatero jugar con los chicos mayores del patio en el casino financiero global. Todo encaja a la perfección, tal es el espacio actual de las relaciones del arte con la política y tal es el resultado estético de la operación: una gruta pintada por un astronauta con vivos colores, algo misterioso, algo primigenio, todo neutro…

Jorge Luis Marzo señalaba bien esta dimensión del poder a través de la políticas culturales en su texto “El ¿triunfo? de la ¿nueva? pintura española de los 80” (Toma de Partido. Desplazamientos, QUAM, Barcelona, 1995, pp. 126-16; accesible en www.soymenos.net), cuando señalaba: “…una práctica artística voluntariamente sometida a las directrices del mercado y acrítica estéticamente. Esto es, una práctica del arte emblemática de la tradicional lectura del artista nacional español: dramático, explosivo, vitalista, individualista, cuya “rebeldía” pulsional es matemáticamente categorizada como acto político, sin necesidad de apelar más allá; un arte exportable debido a los similares procesos estéticos y comerciales que se daban en contextos extranjeros; un arte de respuestas y no de preguntas, ya no sujeto a coordenadas o presiones generales de sistema sino a voluntades estrictamente personales, por lo tanto un arte manipulable por la misma cultura oficial”.

La perspectiva del tiempo nos permite ahora cerrar este atinado análisis de lo que significó la pintura de los años 80 con este caso tan sabroso en el que se mezcla la imagen de ciencia ficción, la ficción de las políticas culturales, la cultura mediática y el lugar simbólico del arte en todo este entramado, cuyo objetivo final es simplemente servir de decoración allí donde se hable de los Derechos Humanos.

La monarquía española y el arte

siroco 16/11/2008 @ 13:18

La política española de las artes se define por un perfil de gestión muy definido: el estado es el propio comisario de las exposiciones que programa. El arte español es el directo resultado del continuado esfuerzo del poder por promoverlo, acogerlo y darle sentido nacional: “limpia, pule y da esplendor”. La monarquía habría sostenido el arte más excelso, habría creado las colecciones y los museos nacionales, habría importado a los mejores artistas de su tiempo. Gracias al estado, el mundo admiraba a los grandes maestros españoles. Si en el siglo XIX, España no había alcanzado la altura artística de otros siglos se debía a que el papel del estado se había cuestionado. Y si durante las dos Repúblicas, muchos de los grandes artistas habían emigrado al extranjero, ello se debía a unas políticas estatales en absoluto acordes con la tradición, siempre garante de la calidad de la producción nacional. Gracias a la política artística instituida en democracia -directamente prestada del Franquismo-, la Monarquía pudo recuperar su emblemática posición de "vehículo" entre lo "nacional" y el esplendor.

He aquí un fragmento de la presentación del Príncipe Felipe de Borbón de un documental dedicado a Velázquez y filmado en el Museo del Prado, y dirigido por Pilar Miró en 1990.